Poesía

Fuego de agosto.

Acércate,

mi pecho desnudo te espera.

Acércate a mi cara, mi boca ensangrentada te espera.

Acerca tus manos al fuego que convertido en sudor baja apresurado por el camino de mi vientre.

bebe de mi ombligo como fuego en agosto.

huele…

Huele como suben los vapores acabados de salir de mis bajos más profundos…

No entiendo cómo puedes provocarme tantas cosas cuando me gustan tantos, y de tantos recibo lo que me gusta…

Pero tú, tú eres diferente.

Tú, y yo…

Somos masoquistas, presos de esta adicción orgásmica que no entiende de putadas.

Somos dependientes de este privilegio obsceno de tenernos llueva, truene o relampaguee.

Tu lengua me sabe diferente y a mi sexo le gusta esa miel que amarga.

Acércate más, ya me conoces…

No pierdas el tiempo mirando cómo mis pezones se elevan, cuando tengo el clítoris a reventar.

Deseando que derrumbes las puertas de este calor imperdible que se me ha clavado en la espalda, el dolor que nunca me deja…

Tú eres eso…

Eres el que aparece inadvertido, me apuñala y se roba toda mi humedad…

Siempre; lo tuyo no es de esta tierra…

Siempre caigo en las garras de tu aliento, y me reviento gustosa sobre las paredes de tu verga de hierro fundido…

Sacudiendo mis extrañas por encima de mis guturales gemidos.

Abriéndome en canal para dar paso a tanta lluvia perversa.

Con el aplauso insaciable de nuestros cuerpos enrojecidos…

No pierdas el tiempo: come, bebe…

La mesa está servida…

MICRONOLATO

Ardor.

Habían estado esperando el momento propicio para ese encuentro 58 veces pospuesto, sí, 58 veces. Las habían contado todas, con pelos y señales. Cada detalle grabado a fuego en sus memorias como si lo estuvieran viviendo en el instante; de ello era testigo el viejo diario de hojas amarillentas que ella guardaba debajo del colchón hace más de diez años. Había pasado el tiempo, la espera era una constante en sus vidas; físicamente estaban separados pero sus corazones mantenían la esperanza de volverse a encontrar. La apuesta tenía que ser consumada, tal y como se había escrito desde su gestación. Miranda tenía éxito como abogada penalista en la capital, Curro, decidió quedarse en el pueblo para mantenerse al lado de sus padres, heredando los viñedos y la fábrica de la familia. Como hijo único vivía una vida holgada, y por el contrario de ella, nunca se casó. Aunque tuvo un par de relaciones conocidas en el pasado; en el pueblo era sabido su amor por ella.

Los veranos de juventud estuvieron marcados por aquellos encuentros entre matorrales al pie del río, deshaciéndose entre gemidos, noche tras noche, explorando sus cuerpos adornados con los brillos de una lozanía casi perpetua. Miranda y Curro se conocían desde la tierna infancia, nacieron con un día de diferencia, sus padres eran amigos también desde niños, y eso estrechaba aún más los lazos de cariño entre ellos. Después de terminar el colegio, y diez años de noviazgo, sus vidas se separaron. Ella partió hacia la capital persiguiendo el sueño de ser abogada, y él tomó la suya. Pero a veces la voluntad no alcanza, la fuerza de lo que se queda dentro es determinante y las voluntades se vuelven “putas”…

Haber esquivado el día ‘D’ durante tanto tiempo no había servido de nada, el destino estaba marcado en el calendario, y la mesa estaba servida. Salieron de sus respectivas localizaciones de camino al restaurante acordado, ella más guapa que nunca y él, altivo, perfumado de pies a cabeza, seguro y tranquilo. Al encontrarse de frente sus miradas se fundieron en un acelerado latir. La escena no tenía desperdicio, todos los años de latencia valieron la pena, una decisión implícita en sus actitudes daba una primera pista de lo que iba a suceder. Durante la cena se tomaban de las manos, se miraban como si el mundo se fuera a acabar. Ella descalza le acariciaba con sus pies por debajo de la mesa, él se sonrojaba, no podía dejar de sonreír. Al cancelar la cuenta Miranda le hizo un guiño para que la acompañara hasta el servicio, titubeante aceptó la invitación. El momento era el momento; esos cuerpos que se habían aferrado a la esperanza empezaron a destilar deseo por todos los costados; cualquier espacio hubiera quedado pequeño para tanta pasión reprimida. Ella se abrió de piernas y él sin pestañear, se pegó a su vulva, saboreando con delicadeza el provecho de su escencia más íntima, mientras su feminidad se deshacía entre el ardor de esos gemidos conjugados por los movimientos de su lengua diestra. Una cosa llevó a otra más intensa, y como el hilo entre el ojo de una aguja empezaron a hilvanar los agujeros del tiempo, entregándose en cada beso con la locura propia de dos seres dispuestos a morir enganchados el uno del otro; penetrando las orillas de sus sexos afilados como cuchillos japoneses.

Dos horas después de haberse internado en la cueva improvisada de la lujuria, salieron exhaustos, cada uno por su lado, sin nada más que decirse…

Fotografía tomada de Pinterest

Poesía

Antera

Esa música que emerge de rincones olvidados cuando hacemos el amor

el olor de tu semen que se queda un rato largo y que me gusta.

ese sonido que se posa por encima de nuestras cabezas.

el crujir de la vieja piltra abatida por nuestros cuerpos ansiosos, exacerbando el dulzor del incesante clamor de la utopía.

Rizomas de éxtasis que entierras en el fondo del pozo de mis ganas

abrazando mis entrañas

buscando el dulzor en la sal de mi cuerpo.

Remolinos de aire caliente que emergen de en medio del colchón

testigo directo de lo que por momentos parece amor

un amor capaz de resucitar a los muertos que creía hechos polvo…

Poesía

Terriblemente solos.

Besos que se difuminaron resistiéndose a la pérdida

otros besos hermanos que nunca se han atrevido a darse por temor a los ojos de quienes observan.

Besos encallados en arenas movedizas de islotes terriblemente solos, en donde el sol alumbra lleno de lunares.

Besos atrapados por esa sonrisa que de mutuo acuerdo se han dado, pero que siguen temerosos de lo que les rodea.

Besos suspendidos en la sonrisa que con cariño regalamos a ese otro que nos mira esperando a que seamos valientes

anhelando ese primer paso, porque él, o ella, no son capaces de librarse del abrazo cobarde de la cobardía.

Besos envueltos en sábanas usadas que gritan en silencio las ganas que tienen de salir a la calle para mirar a la cara a quien les señala.

Besos que prefieren vivir de fantasías, por que la realidad pesa, y se va perpetuando en la regularidad de esos encuentros furtivos de sexos mojados

alabando al dios de putas avergonzadas y terriblemente solos.

La soledad la hemos mal interpretado hasta el punto de creernos lo imposible de lo imposible, sucumbiendo ante la duda de lo que no nos hemos atrevido a hacer y así nos va…

Ganas de libertad

encuentros a los que tememos tanto como deseamos, !cuerpos desnudos y bucólicos que ya no aguantan que se les masturbe más!.

Terriblemente solos e incapaces, así nos va…

Incapaces de salir en busca de ese beso remedio para el sufrimiento al que voluntariamente hemos sometido nuestros deseos.

No hay nada de que avergonzarnos.

¿Por qué seguir embutidos en la vestimenta de una moral heredada y pasada de moda?.

Eso ya no nos vale, no nos puede valer

porque todo el mundo tiene derecho a hacer de su sexo un valero si eso le hace feliz…

Poesía

Necedad…

No me duele nada.

No me duele nada a pesar de haberme arrojado de cabeza sobre las espinas de tus rosas,

no me duele nada a pesar de los golpes posteriores a sacarnos las ganas.

Soy necia.

Soy insistente y no me canso de pedirte que me des palos…

Si te soy sincera, me lo merezco todo.

Todo lo que producto de esta obsesión selectiva que me lleva a despeñarme por el barranco que va desde tu boca hasta el ombligo de tu libido anegada, me pasa…

Poesía

Besos gélidos.

Así,

justamente así de frío.

Como cuando se cierra el Mississipi en invierno,

congelando su andar.

Olvidando progresivamente la tibieza de aquellos días de insolación y desenfreno,

besos fríos,

este río de lava se ha convertido en una autopista de animalitos montados en patinetes sin ruedas.

Labios perezosos inmersos en la costumbre que ha matado la pasión de aquellos días de juventud romanticona,

besos fríos,

empalizados con ausencias y nieve, mucha nieve.

Se pregunta repetidamente: ¿a dónde han ido a parar los ríos de agua viva que recorrían su sangre?.

Respuesta que no encuentra, pero eso ya no importa.

Ha perdido, pero ha ganado hielo…

Poesía

Detalles que me matan.

Te regalo una noche a la semana,

ser tu amante es la resurrección de mi protervia.

Te regalo mi voluntad y mi apego,

aliada irrefutable de estas ganas insaciables de un oprobio perpetuo,

castigo por tener lo tangible y el alma vacía.

Contigo la humorada de mi sexo se relaja,

contigo la semblanza del amor me avasalla.

Te regalo lo que de mi queda cuando escapo de esa realidad que no soporto.

Poesía

Yo no sé lo que es el amor…

No quiero dejar de comerte a besos,

no quiero dejar de ser nosotros a las once de la noche,

no quiero dejar de sentir que me traes de vuelta de la muerte con el hálito de tu roce.

no quiero dejar de sentarme en tu regazo y que acaricies mi vientre.

Tampoco estoy dispuesta a sacrificar erecciones compartidas,

ni la humedad que fluye a mares, ni los gemidos, ni los orgasmos avasalladores, ni el tenerte en el café de las mañanas.

Pero te lo pido por favor…

No me pidas que te diga que te amo,

quédate con mis te quieros sinceros, y con el sosiego que me da tu voz.

No me pidas que te diga que te amo, ni hoy, ni mañana ni pasado.

No me pidas que te diga que te amo, porque yo no sé lo que es el amor…

Poesía

Melodías…

Aquel viejo violín empolvado y revuelto entre las cosas del desván atiborrado ha vuelto a la vida,

al sacarlo las cuerdas colgaban como lágrimas colgaban de mi alma fría y deshecha,

lo cogiste entre tus manos y enderezando su postura lo hiciste sonar.

Recuerdo escuchar una melodía que espantaba el lloro de mis pupilas dilatadas por el exceso de humo y sidra.

Bajé corriendo…

Recibí entre mis brazos el adiós de aquellos días en los que el cuerpo estaba muerto,

la palidez de mi rostro quedó fulminada ante la melodía que invadía los rincones olvidados de la vieja casa que habito,

esa melodía también desarmó a los fantasmas que valientes me acechaban durante días y noches casi interminables.

Te besé, hoy te he vuelto a besar; siendo fiel a la verdad no hemos dejado de besarnos.

La sensación de tenerte anclado a mi boca es indescriptible,

esa primera emoción se posaba inadvertida por debajo de mi cintura como si de repente el suelo estuviera en llamas,

a mí también me has enderezado.

Las moraduras en mi cuerpo empiezan a sanar, sanar de verdad,

me has devuelto la ganas de refrescar mi cuerpo al desnudo ante los ojos de un placer al que no reconocía,

has sembrado en mí una nueva semilla rebosante y con fuerzas para empezar a germinar.

Has sacado de mi espalda la espina de lo irremediable,

me has devuelto la libertad y el hambre por los placeres de la vida.

Hoy estoy entregada a los encantos de este imaginario tembloroso y ahíto de todo…

Fotografía tomada de Pinterest.

Poesía

Latencia…

Presa de mí

presa de las cosas que empiezan a pasar por mi cabeza mientras imagino tu cara.

Ha pasado tiempo desde esa ultima vez, pero han sido muchas veces

ha pasado el tiempo desde aquel encuentro en el que la ropa estorbaba y la piel nos servía de abrigo

hemos estado más de cien veces uno debajo del respirar del otro, golosos, comiendo carne cruda…

Hemos estado más de cien veces estirando la goma del tiempo que implacable nos dejaba aún más desnudos.

Desnudos ante la sensación de insuficiencia, que a pesar de haber estado la noche entera adobada entre sábanas, semen, sudor y la leche de mis pechos quería más…

Más de mi boca sobre tus labios

más de esos abrazos que rasgando mi espalda elevaban la sensación de poder que de mi se apodera cuando en erección me encuentro

más de tu pene electrizante al filo de mi garganta

más de mí cuando contigo culeo…

Latencia, tiempo en el que acude la libido a mi entrepierna cuando se cruzan nuestras miradas

latencia, segundos de calor punzantes estancados en el pozo jugoso de estas ganas

latencia, horas que pasamos encerrados esclavos de nuestros cuerpos hambrientos, huyendo de las grietas del tiempo amando sin saber amar…

Latencia, instantes enzarzados en el caldo tibio del deseo que se nos salía por los costados calando el colchón

latencia, ese tiempo delicioso que separa las ganas de follar con la materialización del hecho…

Latencia, latencia y más latencia…

Segundos convertidos en minutos, en horas, en días, en meses, en los años que ha tardado la causalidad en darnos la oportunidad de volver a vernos.

Tengo ansias de un deseo eterno latiendo de arriba abajo, de adentro hacia afuera como un volcán a punto de saltar por los aires

la piel que habito es incansable, sufre, llora y muere un poco a diario.

Pero… soy una mujer de palabra

consciente del dolor que se acumula con el paso de los años

abierta a negociar con los sinsabores de la realidad que, marcando la latencia de hacia donde desemboca el río de estas ganas, es paciente y cumple con lo pactado, continuar.

Amar hasta morir

follar hasta morir

reir hasta morir

vivir hasta morir, en brazos de la inapelable latencia…

INVITADO

Fuck you… by Quinny Martínez

Gobblers / Masticadores

Picture taken from Pinterest

***

I have an immense desire to be yours, want to know how much strength you have, and where your manhood takes me …

Imagine myself in your arms, eating from your tiny mouth,

wishing your strength to reach my throat.

Feeling tears flowing from my eyes, and in the midst of my discomfort ask for your mercy …

I want you to eat my thighs,

tear my back,

scratch and bite my lips tender, the same ones that slime draining for you …

No more fantasies,

no more dreams,

no more masturbation,

I want to be yours, day and night,

explicit, direct and conscious,

smelling what you smell,

knowing what you know,

touching what you touch at the moment.

Going to the end of the abyss of my desires,

taking off to assume what it really feels like …

A declaration of intent,

a way…

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Poesía

Impenitente…

Fotografía de Andrew Mann- Cortesía de: Ode2beauty.wordpress.com

Tintas que rompen el blanco,

tachones de arriba a abajo,

rotuladores multicolor resaltando “lo importante”

Autoconvencimiento, masajeador profesional de egos tocando el timbre de lo terrenal.

Sobresaltos constantes evadiendo la muerte, sustentando teorías conspiranoicas…

A pesar de cualquier cosa, hoy cabalgo este encierro firme, como un roble de raíces profundas, empecinada, sintiendo como una fiera, impenitente, excitada, fiel a lo que soy y a lo que tengo…

Pezones en guardia erizándolo todo, dispuesta a dar y a recibir, pero en mis términos…

Evado mi realidad con realidad, sin historias reforzadas con columnas de paja húmeda…

Cabezota enamorada de tu sexo, de la manera en que me miras, sabiendo que tienes dueña, que duermes con ella y que estoy cruzando contigo un campo minado…

Pero quiero jugar y tenemos poco tiempo, pronto se habrá levantado el confinamiento…

Puedo sentir tu respiración, imagina que te he puesto una trampa…

Empieza el juego…

Ese cristal es mi pantalla, fetiche de este cuerpo voraz.

Veo como se esparce el vaho que nos separa, te has abierto la bragueta, tocando tímido tu falo, y eso… eso me gusta, hoy tengo una sorpresa para tí…

La fruta prohibida del viejo Adán ha dado tumbos hasta llegar aquí, la he mordisqueado, es dulce, crujiente y se ha posado a las puertas de mi lubricidad…

Desnuda y sin censura, con un rojo poderoso a punto de explotarte en el iris.

Regresión…

Cierra los ojos, imagina mientras cuento hasta diez…

aquí me tienes… mmmm…

Diez…

Me abro de piernas, aquí te tengo, ¿no lo soportas verdad? te tiemblan hasta las pupilas, sientes cómo recorre este fuego tu cuerpo, veo cómo te estremeces,

tu pene ha cogido valor, ha sacado el pecho y con la frente en alto demuestra su grandeza… me gusta lo que veo. ¿te gusta lo que sientes?…

Detrás de este antifaz me estoy mordiendo los labios, se mucho de tí, pero tú…

Tú de mi ni la mitad… se baja el telón, por hoy ha acabado la función…

Mañana nos vemos como cada día de camino a la tienda por el pan, y…vecinos como siempre, fantasías las justas “no está el chichi pa farolillos”…

Poesía

Magro…

No emulo nada,

no quiero ni tengo ganas de ser quien no soy,

expreso mis sentimientos como me da la gana,

la excitación se me sube a la cabeza,

tampoco soy tan distinta al común de los mortales,

soy de carne y hueso.

Soy presa del intento de exilio de penas y encantos adornados con versos atrevidos a cualquier hora del día.

Hago lo que me da la gana repito…

Me estoy queriendo.

No hay un lugar físico al que escapar más que conmigo misma.

Soy un puñado sensible de carne magra, no hay duelo de espantos en esta afirmación.

Me desnudo con asombro ante la imagen que tenía de este caparazón, era distinta…

Estaba ocupada en cosas que nublaban mi visión,

hoy me veo repleta de encantos que subyacen la imperfección, ante las miradas de los jueces de lo vano y lo pagano.

He puesto tierra de por medio a las cosas que me sacuden en dirección contraria a lo cuerdo, con ironía adoro la locura, con desvelo venero lo verdaderamente importante.

Masturbo mi entrepierna con ahínco en busca de la extenuante satisfacción que me guíe hacia su luz, gimoteando por el éxtasis tardío de orgasmos que cuelgan entre mis manos,

inundaciones estacionarias que mantienen el curso divino de pasiones encendidas,

cualidades extraordinarias que me ayudan momentáneamente a escapar de la ansiedad que me produce este encierro.

No hay punto de comparación con una estaca de carne magra empinada con descaro, tocando al timbre de mis aluviones obscenos,

sicalíptico andar que se repite sacudiendo las emociones de la calle del fondo, trayendo de vuelta su luz a esta casa después una extensa pausa,

mensajes propiciados por charcos chorreantes de saliva y semen imaginarios, que se combinan para despedir una madrugada incapaz de abrazar la somnolencia…

Me quedo conmigo,

me quedo contigo,

me quedo con lo que soy,

me quedo con lo que somos,

me quedo con todo,

me quedo con nada…

Poesía

Charcos…

Marchas casi silentes de aguas espesas y perfumadas que se desbordan ansiosas,

almas que buscan incesantes las huellas de viejos charcos,

exponiéndose con el único afán de decantar sus ganas.

Caen arrastrándose con un cansancio casi contagioso,

expectantes…

Capaces de hacer propuestas suculentas,

ofrecimientos cargados con detalles nunca vistos que traspasan la barrera de lo “indecente”.

Ofertas vestidas de fina seda y lencería de primera…

imágenes que escuecen…

Fotogramas envueltos en arriesgados polvos víricos que hasta el mayor de los sedientos prefiere desairar.

El desespero se acentúa, al amor propio se le acaban las ideas,

se acumulan los días con horas cada vez más largas…

deseos que crepitan como fuego,

sonidos que mutan,

pozos profundos de donde huyen aguas despavoridas a causa del calor insoportable que de allí se desprende.

!Hoy no ha habido suerte!

al final de otra luna, la resignación difumina las ganas a la espera de un mañana que apetece a charcos…