MICRONOVELA·Sin categoría

LA CASA DE LAS CITAS A CIEGAS. PARTE VII.

INCERTIDUMBRE…

 

“El lugar en dónde los poderosos pescan pasiones enmascaradas, sin correr el riesgo de ser descubiertos ante la mojigatería de una sociedad cortopunzante, y de doble moral… Todo, por un precio justo”… 

En aquel lujoso salón de vantanales plateados, todo era gélido. Era aire, ese aire que desprevenidamente anuncia la llegada de una tormenta, pero que ninguno de los presentes podía predecir. No había espacio para perfumar pasiones, ni tampoco para salir corriendo, estaba escrito. Era el momento de empezar a  ponerle rostro a las peticiones de auxilio de dos corazones empecinados, en la necesidad que les generaba pensar que sólo con la presencia de ese otro desconocido, que había  removido a la vecina de la curiosidas, podrían ser felices…

El detective Moranco, posaba en la esquina derecha en silencio, vestido con un extravagante traje color zanahoria, que le daba explícitamente el papel de punto rojo en aquella desconcertante fotografía. Tomás Silvestry,  paseaba las manecillas de su reloj, minuto si, minuto no, para no sostenerle la mirada a ninguno de los presentes. Por el contrario, Mariana Moretti, no había dejado de lado su teléfono móvil, dando instrucciones a sus asistentes “incompetentes”, por no encontrar alguna cosa que les había pedido. Tres extraños, citados bajo el secretismo del extravagante Danilo Di Fiore, que tenía miles de razones para descubrir  la respuesta de una búsqueda ciega, sorda, y, hasta ese momento casi muda, que había durado un año…

30 minutos después de tan “silenciosa” espera, Di Fiore, entró al salón,  disculpándose y dando las gracias a los tres receptores de su lambonería, y cinismo disfrazados de señorío.  Las damas primero; Se presentó ante Mariana, la única que no le conocía, como el administrador de LA CASA DE LAS CITAS A CIEGAS; Definió aquello como: ” “El lugar en dónde los poderosos pescan pasiones enmascaradas, sin correr el riesgo de ser descubiertos ante la mojigatería de una sociedad corto punzante, y de doble moral… Todo, por un precio justo”… 

Después del sonsonete, el estirado Di fiore , se dirigió a Tomás: Señor Silvestry, la señora Mariana Moretti, y el detective Javier Moranco, vienen desde lejos, y…son los representantes de quien en su momento escribió al igual que usted, solicitando el listado de los asistentes a nuestra cita anual del pasado verano… Como ya se dan cuenta, he cumplido con lo establecido en nuestro contrato verbal. Pueden quedarse aqui, y disfrutar de nuestra hospitalidad… Ha sido un placer haber podido servir a tan ilustres ciudadanos. Hasta siempre, y a sus órdenes…

La puerta se cerró detrás del taconéo de Di Fiore, dejando a Mariana, Tomás y a Moranco, bajo la gélida incertidumbre de una tormenta que había empezado a llover tímidamente…

Faltan tres capítulos para el expectante final.

CONTINUARÁ…

 

 

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LA CASA DE LAS CITAS A CIEGAS. PARTE I

ESPERANZA

 

Extensos ventanales con vistas al mar. Allí se conocieron Tomás y Lucila. Un año después aún buscan entre sus recuerdos los detalles de aquella primera cita que yacen perdidos entre el ruido bacanal de la música y las voces excitadas de quienes también acudieron al foforro esa noche.  De vez en cuando Tomás toma entre sus manos el diminuto papel con una numeración telefónica incompleta en el que reza: “Eres el amor de mi vida, lo más hermoso que me ha pasado. Me has prometido llamar, no me olvides, se nos acaba el tiempo… Lucila”. Lo ha intentado todo para encontrar las piezas extraviadas del rompecabezas que lleva grabado en la boca del estómago desde que la vio por primera vez. Su rostro está entre las sombras de su memoria, no logra definirlo con claridad…

…Mientras tanto, al otro lado del mundo Lucila, sueña con verle de nuevo, para poder tocarle  y hacerle sentir lo que aquella noche ante la gloriosa fuga de deseos reprimidos anidaba en el pecho de tanta inocencia. Se arrepiente de haberle dejado escapar. Si tan sólo hubiese un segundo para volver allí… Eran principiantes de una aventura que dieron por terminada al encontrarse, pero la realidad era otra… La búsqueda apenas comienza…