Poes铆a

Arrabalera

Viene del sur de esos encantos con olor a deseo.

Va embutida en algo que nadie logra descifrar.

A los pies de los caballos de una suerte puta.

Vendi茅ndose sin saberlo de esquina en esquina,

con la espalda mojada, y el coraz贸n reseco.

El cantar de sus caderas,

la estridencia de su andar.

Lleva el sello de la resiliencia tachado en la l铆nea negra de sus ojos,

macera entre aguardiente sus pasos, con la entrepierna casi al descubierto.

Y su melena sacudiendo la terquedad del humo del cigarro que va quedando atr谩s.

No la puedes poseer si ella no te lo pide.

Sus polvos no son baratos,

dicen que con ellos a m谩s de uno ha matado鈥

Si le tocas el alma con la fibra de tu canto ser谩 tuya para siempre, al m贸dico precio de un cigarro y algo de pan鈥

se mueve como nadie, eso dicen.

Un viaje de ida y vuelta a ninguna parte que se conozca鈥

poseedora de un co帽o ardiente,

eso dicen鈥

La llaman arrabalera.

Muchos piensan que est谩 loca,

grita cuando quiere, y si quiere llorar, llora鈥

Arrabalera sin due帽o, sin ley, sin auxilio ni socorro.

Desde su piltra ra铆da invoca en sus plegarias a la esquiva muerte,

se escuchan a trav茅s de la ventana sus rezos como en romer铆a.

Arrabalera valiente,

bala perdida, chucha caliente鈥

Poes铆a

Lunares

Ese vestido rojo marcando su silueta,

el reflejo a trav茅s del velo que separa una estancia de otra.

Caballeros con ojos sedientos,

 anhelando la revelaci贸n del show de los jueves.

Est谩 a punto de salir a escena la m谩s sensual de todas,

 la doncella rebelde.

La que en su interior sigue esperando al pr铆ncipe azul, que libere su existencia de las fauces de un animal que la devora a noches鈥

La bestia incansable que lleva consigo, y que va cargando paciente con las estrellas de hierro de sus muchos cielos.

Extinguiendo a las hadas de lo malo.

Las va matando una a una,

sin miramientos, sin defensa, sin pudor.

Ha tenido tantas vidas como lunares su vestido.

Ha empalmado a tantos que la cuenta es imposible de llevar.

Cada vez que surca las olas de aquel escenario, su barco atraca en puerto desconocido,

y a pesar de ser el mismo espect谩culo, las olas de su mar son impredecibles.

Los jueves se come diferente,

se vale repetir, y eso les gusta a sus m谩s veteranos comensales鈥

 Hombres que se crecen con la idea de que ella volver谩 a poseerlos.

Se abre el tel贸n:

聽Los aplausos traspasan, agrietando las paredes, acrecentando su ansiedad y el brillo de su estar.

Es su momento,

el 煤nico momento en el que su cuerpo se desprende por completo de la carne, trayendo consigo el sublime orgasmo de lo que se ve y no se toca.

Baila鈥

Baila y el tablao ruge.

La madera alaba sus pasos que con autoridad se hacen eco de toda ella.

El p煤blico hipnotizado la sigue mientras se derrite el hielo de sus copas.

Nada m谩s bello que su mirada perdida en alg煤n lugar profundo, tan profundo como el movimiento de sus manos.

Carga el cante de la vieja guitarra con sus pesares, atray茅ndola de vuelta antes del final de la funci贸n.

Ba帽谩ndola en los sudores que caen desde su frente acariciando su espalda.

Marinando el previo de otra noche entre las paredes de aquel embrujado y perverso cuchitril.

Abri茅ndola en canal,

empapando los lunares de su imponente bata de cola,

desnudando su alma.

Alebrestando sus ganas,

se帽alando a su ombligo,

arrugando otro poco su cansado coraz贸n鈥

Poes铆a

Pisando el cielo.

La sensualidad de los latidos que sobrepasan la imagen fija de su piel es penetrante,

su arte embelesa.

Entiendo poco de muchas cosas, pero su sensualidad es innegable,

atrajo el fervor de mi imaginario.

El poder de su mirada, sus gestos, la ambig眉edad de sus motivos…

Piel de 茅bano, sutileza encandilada que motiva mi libido extasiada,

me apetece la miel que abraza los cabellos que sostienen su creaci贸n.

Amo el color de su piel, hermana ancestral de la m铆a.

He reconvertido su imagen en la motivaci贸n de estos versos, me lo hab铆a prometido.

Poderosa mujer.

Incandescente, indomable, diferente.

Imposible no pisar con el olor se su perfume el cielo…

Due帽a de cada uno de sus gestos,

dominatriz de sus deseos, sumisi贸n inteligente.

Gobernanta nata, exploradora de los fuegos de su propia carne.

Solo el roce de su mirada bastar谩 para sanarnos…

Poes铆a

Fuego de agosto.

Ac茅rcate,

mi pecho desnudo te espera.

Ac茅rcate a mi cara, mi boca ensangrentada te espera.

Acerca tus manos al fuego que convertido en sudor baja apresurado por el camino de mi vientre.

bebe de mi ombligo como fuego en agosto.

huele…

Huele como suben los vapores acabados de salir de mis bajos m谩s profundos…

No entiendo c贸mo puedes provocarme tantas cosas cuando me gustan tantos, y de tantos recibo lo que me gusta…

Pero t煤, t煤 eres diferente.

T煤, y yo…

Somos masoquistas, presos de esta adicci贸n org谩smica que no entiende de putadas.

Somos dependientes de este privilegio obsceno de tenernos llueva, truene o relampaguee.

Tu lengua me sabe diferente y a mi sexo le gusta esa miel que amarga.

Ac茅rcate m谩s, ya me conoces…

No pierdas el tiempo mirando c贸mo mis pezones se elevan, cuando tengo el cl铆toris a reventar.

Deseando que derrumbes las puertas de este calor imperdible que se me ha clavado en la espalda, el dolor que nunca me deja…

T煤 eres eso…

Eres el que aparece inadvertido, me apu帽ala y se roba toda mi humedad…

Siempre; lo tuyo no es de esta tierra…

Siempre caigo en las garras de tu aliento, y me reviento gustosa sobre las paredes de tu verga de hierro fundido…

Sacudiendo mis extra帽as por encima de mis guturales gemidos.

Abri茅ndome en canal para dar paso a tanta lluvia perversa.

Con el aplauso insaciable de nuestros cuerpos enrojecidos…

No pierdas el tiempo: come, bebe…

La mesa est谩 servida…

historias de f茅mina...·Poes铆a

Mi patria soy yo.

Despellejas mi existencia se帽al谩ndome con los pies.

Ese es el impulso previo de lo que te pide tu coraz贸n “blanquecino”

Maltratas a mi madre, a la madre de mi madre, a la madre de la madre de mi madre; maltratas la PATRIA que dio ox铆geno a mi primer llanto.

S铆, yo tambi茅n tengo PATRIA.

La llevo conmigo adonde vaya, corre por mis venas, hace latir mi coraz贸n y da brillo a mi piel.

Mi PATRIA es esa que dej茅 atr谩s buscando florecer cogida de tu mano, aprendiendo de ti, ense帽谩ndote acerca de mi…

MI PATRIA son mis hermanos nacidos aqu铆, a los que miras con asco, a los que infringes rechazo.

Mi PATRIA soy yo.

Mi PATRIA es el suelo que ahora piso.

Mi PATRIA son estos labios carnosos que acompa帽an la voz que no deja de gritarte cuando escupes tu odio sobre mi…

Mi PATRIA son estos ojos negros, verdes, azules, grises, marrones, 谩mbar, que se encaran descarados con los tuyos, cuando me miran con ese desprecio que no entiendo…

Mi PATRIA es esta nariz que a diario olfatea lo podrido de una realidad que apesta a rabia,

al miedo que emanas,

al ego铆smo que me profesas,

al dolor que dices te estoy provocando…

Mi PATRIA son las manos que recogen la fruta que te comes,

las que cuidan de tu madre y de tu abuela,

las que limpian tu casa y la de tu vecino,

a las que les niegas un asiento en cualquier parte.

Mis manos, las mismas que amasan a diario el pan que me da fuerza para seguir caminando.

Pan que me he ganado con el sudor de mi frente, otra cosa que no entiendo 驴por qu茅 me acusas de hab茅rtelo robado?

Mi PATRIA es este cuerpo entero, de pies a cabeza.

MI PATRIA es esta silla que me sostiene,

son los zapatos que calzo,

es mi dignidad, mi lucha, mi orgullo.

Mi PATRIA es el hermano al que durmiendo le has prendido fuego,

al que no has devuelto el saludo, al que criticas por su pelo.

MI PATRIA es el negro que deseas te empotre para calmar la sed de tu sexo, alimentado por una creencia machista y descarada.

Mi PATRIA es la mujer a la que explotan, negocio al que contribuyes con el hambre de tus impulsos corruptos.

Mi PATRIA es esa negra a la que miras con rebote.

Mi PATRIA es m谩s que todo esto.

Mi PATRIA canta.

Mi PATRIA llora.

Mi PATRIA siente.

Mi Patria son todas las cosas que desconoces de m铆, de 茅l, y de ella…

Mi PATRIA es el sentimiento que te devuelvo con una sonrisa, mientras t煤 me dices negro de mierda, y te envuelves en el odio que me tienes sin siquiera conocerme…

Mi PATRIA est谩 agotada,

pero ma帽ana, a pesar de ti… seguir谩 luchando.

Poes铆a

Ignorante y sutil.

Quisiera sentarme a la luz de estas velas para siempre,

perpetuando el instante en el que me has mirado de aquella manera…

Quisiera estar atada al cord贸n de tus latidos, comer contigo perdices y probar a ser felices.

Ba帽arme en tus sudores que llueven como el agua de r铆o.

Hacerte una casita en el fondo de mi ombligo.

Sumergirme en el oleaje de lo que llevas en silencio, que compartamos el cigarro de despu茅s de follar…

Me he sentado a escribirte,

no te imaginas cuantas cosas se me ocurren con solo invocar tu nombre, con s贸lo olerte por las ma帽anas…

Quisiera sentarme desnuda en tu regazo mientras chupo tus dedos,

quisiera acostarme contigo para siempre,

pegarme de tus labios sin retorno y tu sangre probar.

Tengo las manos mojadas, huelen a t铆.

Huelen al sexo de anoche, y al de la noche de antes de anoche, y al de antes de la noche de antes de anoche…

Quisiera enrollarme en tu cintura, cabalgar con tus caderas el asfalto de estas calles a las que envidio por tenerte m谩s que yo…

Quisiera fueras real para dejar de imaginarte.

Deshacerme entre tu llanto y recorrer tu hermoso rostro.

De verdad, t煤 no te imaginas qui茅n soy…

Porque aunque yo quisiera, no he sido capaz de hablarte de esa otra yo, la de adentro.

La que escribe notas que luego rompe en pedacitos que va regando en un jard铆n de tinta muerta.

La mujer cuyas ganas desean tu nombre desde el d铆a en que vuestras miradas se cruzaron…

Besos al atardecer,

hacer juntos uno, dos, tres caf茅s.

alinearme contigo para dejar de padecer la angustia del desconocimiento…

Poes铆a

Aciago placer.

La oscuridad de su alma lo engulle,

siempre la ha amado, y, a pesar de cualquier cosa, siempre la amar谩.

Algo le corroe por dentro, lo sabe, hoy lo ha notado en su voz.

Sus labios han dejado de vestir el rojo que tanto le gusta.

La manera en la que respira es diferente.

Ya no le motiva el verano, hace mucho que no le mira a los ojos,

hace mucho tiempo ha dejado de hacerlo.

Pero la oscuridad de su alma le engulle, y nunca se detiene, revelando la debilidad que por sus huesos 茅l siente.

S铆, el sonido de su voz es 煤nico,

es consciente de que si volviera a escucharla como antes, no dudar铆a en correr detr谩s de ella.

Podr铆a dejarlo todo, perder la cabeza, la raz贸n y hasta su propia piel.

Pero a煤n queda una cosa, a煤n hay algo de esperanza:

cuando hacen el amor se transforma, es como si algo en ella se rompiera.

Quita las capas de toda esa parquedad, para convertirse en una mujer violenta, ambiciosa y codiciosa…

Hacer el amor con ella es resucitar para luego morir lentamente… y volver a empezar, sumido en el infausto que la viste…

historias de f茅mina...·Poes铆a

!Me importo隆

El tiempo ha sido necesario,

ahora me importo, me importo m谩s que ayer,

ahora y aqu铆, desde el ombligo de la di谩spora todo me importa con m谩s fuerza.

Ahora me miro al espejo y no me comparo.

No hay nada m谩s bello que adentrarme en la ra铆z de mi esencia negra,

no hay nada m谩s bonito que la canci贸n de cuna negra, zigzagueando en mi cabeza con el timbre de voz de mis muchas madres…

Me han insultado,

me han encasillado, y hasta de puta por mis versos me han tildado…

Eso ya no me importa, porque yo me importo.

Me importo negra,

con el pelo alborotado,

Me importo negra,

con la sonrisa estridente,

Me importo negra,

con la saz贸n de mis comidas, y la pasi贸n distinta que late entre mi pecho y espalda.

La l贸gica de esta sociedad no tiene sentido,

te va dejando marcas que se transforman en heridas de guerra,

mi cuerpo es sin贸nimo de eso, y mi memoria ha fabricado una coraza de carne y hueso a煤n m谩s potente,

se apoya en la fuerza de mi voz y de mis letras.

Soy mujer, negra, 煤nica como cada uno de los que respiramos este cielo,

soy mujer, negra, bella redundante y resiliente.

Soy mujer, negra, no me da verg眉enza la particularidad de mis rasgos los elevo a la potencia de lo excelso,

me regodeo en mis creencias, en la fuerza de mi sexo, en el golpe de mis caderas y en la val铆a de mi g茅nero atronador.

soy mujer, negra.

orgullosamente negra,

incapaz de mirarte a la cintura cuando puedo mirarte a los ojos, y decirte que, entre t煤 y yo, no hay ninguno por encima del otro…

Soy mujer, negra, y mi historia me precede, como a t铆 la tuya.

Baja tus armas, cesa tu fuego, y yo, dejar茅 de defenderme…

Poes铆a

Miles.

He perdido la cuenta,

pero llevo noches acost谩ndome con 茅l,

abrazada a su aliento y a su cadencia,

recobrando entre sus brazos la esencia de mi ira, y el hervor de mi sangre temblorosa,

olvid谩ndome del dolor,

sumergida en el dulzor del suyo, y deshaci茅ndome de los nudos de mis penas.

Me gusta cuando s煤bitamente eleva el sonido de sus notas para meterse con m谩s precisi贸n debajo de la piel que habito.

El sabor de su presencia trae despu茅s de un rato, la imperceptible intervenci贸n de la calma.

Paso de un calor extremo a la comodidad que emerge del susurro de su aire,

me arrulla tray茅ndome de vuelta a la m谩s tierna infancia, contagi谩ndome de una emoci贸n sagrada.

Le escucho con los ojos cerrados mientras me acaricia despacio,

con la certeza de que desprenderme de 茅l no est谩 entre mis planes.

Se regocija entonces la herencia que nos une, y que contrasta con la emoci贸n m谩s sublime de todas,

invadiendo mi carne de orgasmos at铆picos, iluminados con el color de su piel negra azabache.

No me canso porque 茅l es bello, y liviano como una gota de sereno,

no me canso porque se acomoda a mi deseo,

porque es perfecto y me seduce de maneras inimaginables.

No me canso porque es tan azul como el cielo, e inunda mi respirar de armon铆as profundamente embrujadoras.

Llevo noches y m谩s noches acumulando horas a su vera, y la verdad es que contra todo pron贸stico, no me canso y… quiero m谩s…

Poes铆a

Alebresrada

Indecente, desafiante y maldita

nost谩lgica de momentos perfumados con el aliento de borracheras celestes.

Sigo contando estrellas sumergidas en copas de c贸cteles de colores, bailando como cubitos de hielo en ardiente verano.

Me rindo

dejo la opulencia de lo decente y regreso al prost铆bulo de un respirar m谩s holgado

furcia, l煤brica de mi inagotable aspiraci贸n.

Ma帽ana ser谩 el primer d铆a de mi vida.

Pasear茅 desnuda a trav茅s de esta selva de humedales proscritos, desafiando creencias infundadas.

Caminar茅 con los pechos enfermos de amor propio.

Lucir茅 el negro de mi piel bajo la mirada de indecentes recatados a la fuerza, ri茅ndome con ellos, mientras ellos se r铆en de mi.

Sin verg眉enza alguna, siendo yo misma, otra vez…

Poes铆a

Ins铆pido dulzor.

Me quedar茅 aqu铆, sentada en el rinc贸n predilecto de la gente como yo, el rinc贸n de las que apuestan y pierden hasta el alma.

Jugar al rojo del amor no me funciona

pierdo, tarde o temprano pierdo; en este momento lo m谩s sensato es volver al negro, nadie conoce las profundidades del negro tanto como yo.

La oscuridad es privilegio de unos cuantos desgraciados, y yo encabezo los listados de la desdicha a dos velas…

Voy a esperar lo que me queda de tiempo en esta casa, con la paciencia de un ni帽o inquieto, y con la incertidumbre de no saber hacia d贸nde me lleva la vida.

Maldigo la sensaci贸n de impotencia de mi cuerpo cautivo de esta herida que no cierra.

Caminos sin retorno

amores caducados

sentimientos contrariados.

El amor se esfuma como la espuma del mar

reposando luego sobre la arena de la orilla, meciendo con mimo los boleros de su falda.

Me com铆 el pastel de la ilusi贸n a trozos y sin respiro, desesperada, pensando en los ardores de aquellas sensaciones como el agradable roce de una exacerbada pasi贸n.

Los sentires de la carne han atravesado las fronteras del dulce padecimiento

el ineludible dolor se pega, como mosca cojonera a mi sexo embadurnado de una miel decr茅pita e ins铆pida…

mis labios posan quebrados como jardines deprimidos.

Estos jardines que antes albergaban variedad de flores son ahora un mejunje de agua hedionda.

el amor se acaba, y este hilo rojo nos ha jugado una mala pasada.

Al llegar a este extremo se le han abierto las puntas, atravesando mi pecho, devolvi茅ndome al oscuro callej贸n de mi subversiva existencia…

Poes铆a

Aluvial.

Ya no volver茅 a sentir lo que de t铆 quedaba dentro de mi

se me han quitado las ganas de todo

llevo d铆as sin que me toque el agua y mi sexo parece no haberlo notado, desprende un olor a primavera.

El aluvial de emociones contradictorias que se ha acumulado a las puertas de mis entra帽as es desconcertante

todo es dolor.

Estoy esperando a que por obra y gracia del esp铆ritu santo se desvanezca porque yo sola no puedo

tus restos me los ha arrebatado el destino, como quien le arrebata un dulce a un ni帽o en medio de un festival de caramelos…

Te siento en la distancia, te me vas de a poco y no lo soporto.

No lo soporto porque era lo que de t铆 me quedaba

estabas prendada de mi aliento, y ya no…

El sabor a calostro constante en mi paladar se esfum贸…

Ahora s贸lo me quedan fuerzas para nada, y nada m谩s que nada…

He puesto tranca con fuerza a puertas y ventanas, para salvar lo que queda de tu palpitar dentro de este cuerpo atrofiado el mayor tiempo posible…

Ahora voy a intentar cerrar los ojos para olvidar que me est谩 doliendo

Con los ojos abiertos me parece que el dolor se burla de la sarta de calmantes que me dan…

Tambi茅n se est谩 mofando del del coraje est茅ril con el que le encara mi mirada disoluta.

Poes铆a

Ap贸stoles de la carne.

Tenencia, de adentro hacia afuera

Vives recostado en las entra帽as de mi pecho descubierto, mientras yo jugueteo en los charcos que llueven de tu sangre

festejando a cada instante en el frescor tard铆o del verano a la sombra de tus venas

Nos tenemos y regresa lo bueno

se borra lo malo, dejando de lado el pensamiento,

dejando en blanco el cuaderno de los halagos,

enviando a la hoguera los reproches del pasado que es hace solo un segundo…

esculcas cada latido tallando en ellos nuestros nombres, mientras mi yo m谩s cobarde intenta la huida suicida del maldito miedo; pero es solo un instante…

Abro entonces la ventana del auxilio, y me aferro a la belleza de tu escrutinio, mandando a la mierda mis temores; am谩ndote, cag谩ndome en t铆, volvi茅ndote a amar…

Ah铆 es cuando decides salir abruptamente para volver a penetrarme, esta vez desde afuera, conjurando mis quejidos.

Vas por delante

me tomas entre tus brazos machos d谩ndole pu帽aladas de carne y hueso a mi aliento, hasta dejarlo profundamente dormido…

Y as铆… entre mis mis sue帽os, casi consciente, viene a m铆 la par谩bola del cuerpo consagrado a los pecados de este tollo almibarado, santificando nuestros alientos…

Fotograf铆a tomada de Pinterest

Poes铆a

Ambiciones.

Placer

hervidero de amaneceres encendidos

cuna de hombres y mujeres en remojo constante

salmuera rosa y vino blanco, maridaje ocasional a s谩bana puesta…

El tintinear de los atrapasue帽os apostados a los cuatro costados de esta casa sin techo, se queda con los suspiros desesperados de quienes la habitan.

Somos producto del alimento l铆quido de la carne

un oc茅ano de sensaciones infestado de tiburones sin dientes a los que tambi茅n les han cortado las aletas

sufren sumergidos en el limbo del desastre y la ira…

Deseamos lo inalcanzable

el calor nos obliga a una desnudez avergonzada, porque lo nuestro nos sigue pareciendo una miseria.

Vemos en el espejo el reflejo est茅ril de una mentira disfrazada de colores

anhelos fosforescentes tejidos en colchas de piedra.

Nos pesa la vida

nos pesan estos sexos cargados de caricias no dadas, de penetraciones inconclusas, o, con el sello de lo ef铆mero

nos cuesta amar amando.

Nos cuesta reconocer que nos faltan dedos en las manos para contar la frustraci贸n que nos embarga.

Me he sentado hablar con ella, s铆, con la mujer de la casa de al lado, se fumaba un cigarrillo mientras yo buscaba el frescor de la tarde, ella es imponente, altiva, guapa, pero de mirada triste…

Tiene tantas ganas de follarse al que en ocasiones le saluda, al mismo con el que hab铆a estado coqueteando semanas antes y durante los primeros d铆as de la hecatombe viral.

Lleva tantas ganas

lleva tanto fuego reprimido que el antojo le ha hecho olvidar al que lleva meses metido en el congelador

a ese que muere lentamente en la parte trasera de su infeliz vagina… ambiciones, s贸lo eso… ambiciones…

Poes铆a

La suerte est谩 echada.

Ra铆ces laber铆nticas

entre tu y yo, como en un manglar

entre la tierra y el mar

entre tu orgasmo y el m铆o

entre tu cielo y mi infierno

la suerte est谩 echada.

No hay poder que mueva mi barco de la orilla de tu recuerdo imp煤dico, por ahora…

algo masoca si soy.

No hay canci贸n que no suene a los chasquidos de nuestros cuerpos en movimiento copulante

revelando la fragancia obscena de dos sexos bajo fuego.

No hay d铆a en el que no anhele tenerte fijado en mis pupilas como el rojo a la sangre.

Me masturbo con el olor de tu perfume a煤n sobre mi almohada

alimento mi necesidad con las sobras de aquella cama.

Quiero tenerte entre mis labios para luego tragarte entero…

matarte despu茅s de haberte matado…

Fotograf铆a de: Antonio Caro Escobar

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