INVITADO·Poesía

Usted y yo (Poema #16)

“Se lo aconsejo…”

Las palabras escuecen

Usted y yo vamos
en el mismo barco.
Ahora, si la ocasión lo permite,
mátese…
Mátese
con la pólvora del cañón
o la restante de un motor,
la mecha hecha trizas,
qué más da,
pero hágalo,
no le obligo,
se lo aconsejo.
Ya sabe,
usted y yo vamos
en el mismo barco,
me ha hablado el fusil,
dice que todos somos libres,
somos libres a no serlo,
así como le digo
‘Mátese
o haga lo que considere,
pero recuerde
vamos en el mismo barco,
y no le convengo’
Es la bala libre a atravesar su sien,
yo libre de advertirle,
usted libre de decidir
bajo amenazas de amiga.
¡Anda!
Es usted más libre que yo,
por eso le ruego,
deje gozar a la bala de la libertad,
aquella que ensució usted
en su camarote individual,
aquella que pisó usted
al subir a una barquichuela de pretensiones,
aquella libertad que ondeaba…

Ver la entrada original 189 palabras más

INVITADO

Julio Cortázar. ( 1914 –1984)

Tala.



Llévese estos ojos, piedritas de colores,
esta nariz de tótem, estos labios que saben
todas las tablas de multiplicar y las poesías más selectas.

Le doy la cara entera, con la lengua y el pelo,
me quito uñas y dientes y le completo el peso.

No sirve
esta manera de sentir. Qué ojos ni qué dedos.
Ni esa comida recalentada, la memoria,
ni la atención, como una cotorrita perniciosa.
Tome las inducciones y las perchas
donde cuelgan palabras lavadas y planchadas.
Arree con la casa, fuera todo,
déjeme como un hueco o una estaca.

Tal vez entonces, cuando no me valga
la generosidad de Dios, ese boy-scout,
y esté igual que la alfombra que ha aguantado
su lenta lluvia de zapatos ochenta años
y es urdimbre nomás, claro esqueleto donde
se borraron los ricos pavorreales de plata,

puede ser que sin voz diga tu nombre cierto,
puede ocurrir que alcance sin manos tu cintura.
INVITADO

“La matanza del cerdo”

Porque heredamos de los grandes, el don de la palabra que puede o no hacernos crecer, porque poesía no es solo lo que siente y anhela la piel, poesia es lo que heredamos de la tierra y cosechamos como dulces frutos de esperanza…

Por: Francisco Parreño Gahete

Por la mañana las migas

eso era lo normal,
con sardinas y aceitunas
hasta la hora de matar.

Después se mataba el cerdo
y empezar a preparar,
se sacaban los jamones
para hacerlos conservar.

Y después se deshuesaba,
las máquinas a picar,
para hacer los chorizos
y todo lo demás.

Y después de todo esto
que os hemos comentado,
el pobrecito animal
se nos muere desangrado.

Esos jamones que aquí
se llaman de pata negra,
son esos que elaboramos
en nuestra bendita tierra.

No lo podemos negar
de sentirnos orgullosos,
de ofrecer a todo el mundo
un manjar tan delicioso.

Cornellà, abril de 2014