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Make-up…

Acabo de pintarle los labios a mi alma,

me he perfumado el corazón y ahora me visto de piel…

Humecto su esencia con crema de almendras,

la acaricio suavemente,

deslizo las manos por entre mis pechos mientras me miro al espejo.

La piel que habito se hace grande, a veces a mil, otras veces despacio y sin ruido,

La piel que habito es mi casa,

También es la de él,

Entra fuerte, se viene arriba,

enciende todas las luces,

Calienta el invierno,

se pasea emocionado por entre sus jardines,

recoge el fruto de la siembra del día,

Cocina,

Hace llover…

saborea luego sus jugosas viandas y se recorre rincón a rincón la estancia.

Rato después, se sienta en el enorme sofá, mirando hacia el cielo lleno de luna,

respira profundo y sonríe gustoso como si estuviera sólo…

Pero…

Detrás de ese gesto… Se encuentra mi piel…

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Casi un soneto…

Tu desnudez es tan tierna, pálida, dulce, varonil, excitante y libidinosa.

Las líneas que definen la edad en tu piel, son como el camino hacia el molino de Gormaz.

Cada casita una historia, cada huerto una alegría, tragedia, melancolía, resistencia, añoranza, resiliencia y en lo alto, la interminable belleza.

Tu sonrisa es mi alegría,

Tus abrazos mi aliciente,

Tus labios mi ruta, mi mecha, mi desenfreno, mi emoliente.

Tu desnudez es tan tierna como una rosa en eterno febrero,

una taza de té con miel en invierno,

un arcoiris después de la tormenta,

refugio,

orgasmo,

abril,

mi Sicilia en verano,

el aliciente de mi piel,

amparo,

desenfreno,

mi llegada a puerto, mi descanso, mi sol en primavera,

mi atardecer sonriente…

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Fiebre…

Puedo sentir el sudor danzando sobre mi espalda,

Combinación detestable de calor y frío,

Vestida a la medida para su enorme abrazo…

Sacudidas y espasmos nada placenteros,

Gemidos dolorosos…

Dientes aplaudiendo incesantes a la asidua pasajera…

Mantas hasta la cabeza,

Surtido de grajeas variadas sobre la mesa…

Sed, dolor en los huesos, desespero, frustración y la falta de un cuando, sin saber de certezas.

Fiebre…

Trajo consigo a sus amigas y amigos, ha defenestrado mi equilibrio, ha mandado mi sonrisa a tomar por culo en compañía de mi buen genio, y mi capacidad para estornudar sin humedecer mi entrepierna…

Fiebre…

La puñetera me tiene presa en la cárcel de mi propia piel, sin derecho a condicional o fianza previa…

Fiebre:

Mañana es viernes y tengo muchas ganas de otro tipo de abrazos, sacudidas excitantes, pastillitas de aire fresco, dormir con menos ropa, menos agua, más vino y el abrazo necesario de mi anhelado amante…

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Maldito olvido…

Platos vacíos que se niegan a quedar en el olvido,

se niegan a ser sumergidos en la espuma que borrará para siempre, la huella de aquellos manjares compartidos con amor, y que parecen vestirse de olvido…

El tayin de turno con todo el cariño del mundo,

la conquista del amor en la red…

Copas vacías aún húmedas, peleando por no resecarse y quedar en en ese maldito olvido…

Tenedores, cucharas, servilletas de papel, una mesa descompuesta, las sillas trajinadas y aquel sofá naranja aún en la memoria…

Recuerdos luchando por no dejar en ese olvido los sueños allí concebidos…

Sonrisas, carcajadas, lágrimas, llanto, días, noches, amaneceres en duelo y atardeceres a la espera del frescor, para hacer el cigarro en el balcón…

Imágenes luchando por no quedar en ese maldito olvido…

Un querer que se mantiene a pesar de que el orgullo se sostiene,

intentar una llamada, acercarme y resarcir la deuda pendiente,

la deuda que supuso como prioridad la urgencia,

revolcando las buenas intenciones, la verdad, el entendimiento y la honra…

Recuerdos divinos, el sabor de aquellos platos marinados con el vino que se resiste a secarse del todo, para no quedar en el maldito olvido…

A pesar de todo, a pesar de nada, de la nada que de repente se vuelve un remolino de infamia que se torna en tu contra,

La contra que es una indiferencia amarga y dolorosa que se rehusa a sostenerse por si sola…

El amor verdadero, el querer y la amistad, son aún más consistentes.

No hay espuma que deshaga lo que anida un corazón humano…

Lucho a diario contra el maldito olvido, contra el mismo que parece querer apropiarse del todo de nosotras dos…

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Con – Sentido

Comparto con ustedes el relato con el que participé en la antología ¿Quieres ver mis lunares?. Escrita  por 20 mujeres y publicada en Guadalajara, México, por la editorial BisconVerso. La antología fue lanzada en junio de 2017, durante la pasada feria del libro de la misma ciudad. Gracias a todos por el tiempo que se toman para leerme, todo mi cariño

Hace un par de días, luego de haberme divertido tanto con JC, en aquel pub swinger, con el cuerpo un tanto cansado, atareada y llena de cosas por hacer de cara a una nueva semana, tuve un encuentro descarado, maravilloso e inesperado.

Marcel Martí, es un hombre mayor, como me gustan a mi, tiene al igual que JC, 55 años, delgado, de baja estatura, comercial curtido, de una empresa de productos alimenticios, siempre bien vestido y con paso ágil, curioso y poco atractivo, o al menos ese atractivo nunca lo había notado hasta esa noche. Recibí su llamada a eso de las cuatro de la tarde de aquel domingo, no tenía muchas cosas claras en mente  y acepté su invitación para salir después de tanto tiempo, para conversar como habitualmente, pero ese habitualmente dejó de serlo dos horas después de nuestro encuentro,  cuando estando sentados en el salón de su casa se quitó los espejuelos y me miró fijamente a los ojos, no había notado lo perfecto de su dentadura, quedé asombrada, quizá por eso mismo. Nunca lo había visto más que como una buena compañía a la hora de un café.  Nunca le había detallado con minucia. Lo más curioso, es lo psicorígido que sé que es, y eso suele distanciar emociones. Su casa es el reflejo de su personalidad, en cada detalle perfectamente colocado, las copas en el biffé, los muebles, las cortinas, todo de un color amarillo muy claro y apacible. El ambiente me dejó de una sola pieza. Por instantes tuve ganas de desordenarlo todo. Entré al baño y al salir, volví a la comodidad del sofá, donde me esperaba, en ese momento lo supe, sabía que algo estaba a punto de suceder, tenía el deseo encendido, podía verlo en sus ojos casi ámbar, esos ojos me miraban con ternura loca, me sentí profundamente invadida. Marcel, me observaba de manera distinta. “Eres muy guapa me dijo”. Lo que no sabía Marcel, era que no me creía ese tipo de cumplidos, no suelo creerlos porque a la hora de conseguir lo que quieres, si de verdad lo deseas, dices cualquier cosa a cambio; además,  nunca me lo había dicho, estoy totalmente convencida de que hasta ese día no me había visto de aquella manera, de la manera en el que en ese preciso instante me estaban observando sus ojos, no lo juzgo, a  mi me pasó igual.

Marcel, estaba lleno de deseo y la culpa era del rojo de mis “labios enteros como una fresa al tiempo”; eso dijo él. La expresión se resume en que tenía unos labios carnosos y atractivos, que él deseaba  besar apasionadamente.

Resistimos una hora al frente de la televisión viendo un programa sin mayor importancia, mientras acariciaba tiernamente mi espalda; me había servido una copa de vino blanco,  que se volvieron dos y tres… empezamos a besarnos, la verdad es que no me sentía del todo cómoda con ese primer acercamiento, pero no aparté su boca de la mía en ningún momento. Al segundo beso algo pasó, su hechizo surtió efecto y empecé a verle con otros ojos, con  ojos de deseo, es como cuando tienes hambre y debes escoger entre un delicioso plato de pasta  y una lechuga. Mi voluntad estaba siendo quebrantada por un hombre al que nunca me había imaginado besando de aquella manera, al que ni en mis más remotas fantasías encontraría atractivo. Bien dice el dicho: “No escupas para arriba que la saliva de puede caer en la cara”… debo confesar, que cuando menos lo imaginaba, estábamos totalmente desnudos, besándonos y acariciándonos delicadamente. Su cortejo era tan sutil como brusco, pasó inadvertido hasta que me tocó. Sus besos entre tímidos y grotescos, el olor de su deseo, sus delicadas manos sobre mi  y el ambiente casi flotante en el que nos encontrábamos, nos llevaron a un coito explosivo. Sus embestidas eran constantes y punzantes, sabía cuando penetrarme con fuerza y cuando bajar las revoluciones de su motor en llamas. A medida que pasaban los minutos me sentí más atraída por su delicioso sexo, no olvidaré nunca que al momento de bajarme las bragas, tocó delicadamente mi vulva para luego sin reparo alguno, enterrar su cabeza entre mis piernas desprovisto de todo complejo, haciendo que su lengua jugara con todo lo que yo podía darle. La sensación de gozo era tanta, que lo quería pegado del todo conmigo,  deseaba que no hubiese espacio ni para la más mínima partícula de aire. Su movimiento de cadera acoplado al mio era casi un bolero. Me atrevo a decir que había sido el  mejor sexo que había tenido hasta ese momento de mi vida. Marcel me estaba atravesando con fuerza y dulzura; estábamos disfrutando del sexo con todo nuestro ser y eso se notaba cuando me besaba, sentía cómo su boca se derramaba en la mía…

Me gustó, me gustaba, quería más, mucho más, quería que su diminuta existencia de pene fornido  entrara en mi, estaba siendo mio, lo estaba devorando con mi calor, lo estaba guisando a fuego lento, en los jugos de mi libido anegada. Lo más exótico de esa tarde, fue el momento en el que empezó a cantar como pudo el poema 20 de Neruda, para mí, los poemas de Neruda representan la perfección de la imperfección del ser. “Me gusta cuando callas porque estas como ausente…..” no existía la más remota posibilidad de reprimir mis orgasmos, todo se nubló y empecé a verlo en cámara lenta, empecé a volar, me transporté allí donde se va cuando se es poseído de aquella manera, allí donde habitan las necesidades ocultas de una mujer en absoluta excitación,  estaba  pidiendo más, pidiéndolo todo a Marcel. Entre sus gemidos y los míos todo era calor, deseo y vaho…

Ese día fui otra, no era la misma mujer reprimida de hace un año. El mundo del sexo y los encuentros espontáneos con JC y Marcel, me habían hecho sentir consciente de mi y de lo que deseo a la hora de entregarme, como dos hermosos lunares. Ese hombre me había despertado con la deliciosa sensación de aquellos besos, de lo inesperado y explosivo de la experiencia. Al terminar todo fueron risas incontenibles, fui feliz. Lo más irónico de todo esto, es que cuando llegué a casa y revisé  mi taquilla de correo, había algo a mi a nombre, era la reciente obra de Coelho, “Adulterio”.

A la mañana siguiente, aún tenía entre mis entrañas una sensación de plenitud y de libertad, que sólo podía desearle. Ese hombre había desvirgado mi deseo solapado de ser amada delicadamente, de ser poseída por quien no esperas. Me había escrito un mensaje: “ Anoche me sentí hombre contigo, nunca lo había hecho así. Gracias, Marcel”. Nada pudo enturbiar la paz que sentí esa noche, mi cuerpo empezó a tener un  nuevo sentido, a desear con ganas. Los días siguientes, nada podía quitar el olor de su boca de mi rostro, estaba absorta por tan delicioso manjar servido a tiempo y con hambre. Quizá haya pecado, quizá había profanado mi cuerpo, había cedido sin planearlo a mi deseo, estaba desatada, con ganas de más,  absorta y por primera vez en 35 años, sexualmente satisfecha, consciente y realizada…

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Tus ojos…

Si pudiera anidar debajo de tus párpados eternamente, moriría en santa paz…

Moriría sabiendo que me bañaría en tus lágrimas, que vería a través de tus ojos y que nuestro amor es para siempre, un para siempre que seguiría latiendo aún después de la fría muerte…

Si tan sólo pudiera colgarme de tu pelo para oler eternamente a un día soleado y que me roces con tu mano, sentir el orgasmo eterno de tu canto…

Si tan sólo pudiera parecerme a la paz de tu risa…

El amor que por ti siento se parece a tus ojos, verde coral, a veces azul como el mar, tranquilo, tibio, profundo, en ocasiones frío, estando sin estar…

Tus ojos, amo esos ojos que van esquivando al amor para no sentir lo que se siente…

Si tan sólo pudiera…

Si tan sólo…

Si tan…

Si…

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Reminiscencia…

Volver a la nada…

Volver a lo que no sé…

Volver a lo menos problemático, al olor de las mañanas a la orilla de  la calle, tomada de la mano de  mi abuelo, yendo hacia alguna parte…

Volver al inicio de aquello que no sé si preciso…

Volver a la virginidad de las emociones que no conocía, empezar de cero, a la nada que sólo es nada en medio de un todo tan absurdo…

Sentarme a la mesa de la carencia de tribulaciones, dejar de ser esclava de mi cuerpo…

Olvidar las sensaciones que me inclinan a extrañar las cosas a las que me he acostumbrado…

Sé lo difícil que suena esto, entiendo que es dejar de lado todas las cosas que me llevan a ti, dejar de vivirte, dejar de sentirte, dejar de existir en este doloroso plano…

Evadirme de la ausencia de mi yo menos terrenal…

No es nada personal amor mío…

No es nada en contra de lo que hasta hoy tengo contigo, no es la carencia de tu sexo, tampoco la falta de tu calor ni de tus besos, no vayas por ahí…

Sólo es tristeza, la ignorante tristeza que me abraza y que me da el valor de verbalizar tan crueles sentimientos hacia mí…

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Tetillas de monja…

Querido LoPau:

Te escribo esta misiva con dulce tristeza. Intuyo que cuando a tus manos llegue el regalo, ya aquellas tetas, estarán escurridas como las de la vieja gitana de ojos verdes, que me enseñó a maldecir. Ya no me atrevo a mirar al rincón en donde generosamente me las ha dejado el Umami, con una nota al pie resaltada y en altas que reza:

AQUÍ TE DEJO LA BOLSA Y LAS COSAS QUE TE TIENES QUE LLEVAR. NO SE TE OLVIDE LA MANTEQUILLA

Afortunadamente es invierno, los comestibles se mantienen y la mantequilla está intacta…

PD: Me preocupa que al final, les lleguen tetillas de monja muerta y lagartos momificados…

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Borregos…

Hoy me he despertado con la alegría a flor de piel, los planes de volver a aquel pisito donde encontré en su momento paz, era emocionante; tengo muchas ganas de reencontrarme con ella también, me hará bien volver… La vida últimamente me está dando muchas lecciones de cómo ser mejor o peor persona… No lo sé. Está claro que volver me hacía mucha ilusión, pero de repente y en medio de mi sazonada alegría, llegaba la vuelta de aquella tuerca que se ha ensañado con mi tranquilidad, para ponerme de nuevo a los pies de los caballos. Caballos que representan  al inequitativo sistema que cada día nos jode más,  ese que no nos deja respirar, que no desea ver a más que a diez en el curubito de las viandas y las majestades, el mismo que no hace más que exprimir hasta sangrar, la teta de la vaca del pueblo. Yo creí que todo había terminado, creí que era el momento de la pacientey dulce espera… Brrrrrrr…

Cabe resaltar que la espera está siendo larga, una espera que depende de un ser que estampando su rúbrica y sello en la arrugada misiva que llevo en las manos, se queda con otro pedazo de mí, de mi esfuerzo, de mis lágrimas, de mi desespero, de mi esperanza. Me llevan como borrego al matadero. Para más inri,  acaban de decir que llega a las cuatro, apenas son las dos y el tiempo se eterniza para recordarme que soy una más de la suma interminable, de seres a expensas de hombres al servicio del mismísimo demonio…

Me cago en todo, me cago hasta en mis muertos porque míos son y con ellos me entiendo. Me cago en la puta mancha…

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No todo son risas…

Intento con desespero dejar de lado toda la oscuridad que hoy habita mi alma.

Por instantes deseo instalarme eternamente a la orilla de tu iluminada existencia…

La tristeza anclada a las paredes de mis restos, busca la manera de hacer ampollas de fuego en la planta de mis arrugados pies…

No soy nada, no soy nadie ante lo inmenso de un mundo que engulle a los débiles como yo…

Mi fortaleza ha mermado…

He intentado ser fuerte en nombre de este amor que te profeso, a veces pienso en tu presencia como la salvación de mi alma…

Mis pecados han ido encontrando arrullo en la cuna de la soledad y la ignominia de un olvido hostil…

Quejumbrosa, en busca del sonido consolador de tu voz, la voz de la consciencia…

El mundo corre de prisa mientras yo me envejezco…

El dolor desgarra dentro, muy adentro, punzante y sin piedad…

Duele todo…

Duele el sol en la cara…

Duele el frío que golpeando mis afanes…

Duele la ausencia de aquellos a los que aun amo…

Duele mi eterno duelo que no para de llorar la profunda ausencia de mis  muertos…

Una y otra vez, una y otra vez…

Eterna es la distancia que al final está tan cerca…

Eterno es mi dolor y mi condena…

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Enamórate de mí …

Han ido pasando los días y las noches, he ido acumulando cada recuerdo que tengo desde el día en que te conocí; Son tantos los anhelos cumplidos, los poemas escritos y mis deseos hacia tí… Siempre he creído que al enamorarme, no cabría la menor duda, que sabría distinguir la sensación de otras muchas que en el pasado confundí; Ese pasado inmaduro y a veces hostil…

No hay más que verme cuando estoy contigo, no hay más que imaginarme ya sin ti, sería un caos. Enamórate de mí… Enamórate de mí, pégate a mi cara día y noche, crece hinchado como una lapa, pegado a mi pecho inflado con la miel de tu roce, abrázame fuerte, bésame húmedo e impaciente, enséñame de lo que sabe tu experiencia, dame mas del vicio de tus  manos, agarra mi cara y acaricia mi existencia con tus ganas…

Enamórate de mí… Enamórate de mí… No me sueltes, dame abrigo y asilo perpetuo en tu regazo; Enamórate de mí… Intenso, dócil, tibio, fresco y apasionado. Enamórate de mí…

Yo, ya lo estoy locamente y… Te aseguro, que la sensaciones son inigualables, intensas e imparables…

PD: ¿Umami, como mascota, se vale un Coala?

¡Te amo

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Disoluta…

Me entregué a los placeres carnales de la vida contigo…

Aún siendo carnales, te amé, te amo… “No se puede no amar hoy y amar mañana…” Es lo más absurdo, sencillamente porque antes de hoy, hubo un ayer… Ayer llovió… Hoy no…

Empiezo a armar bacanales con un sólo cigarro, una copa de cualquier cosa, una pluma y tu recuerdo…

Me deshago desenfrenada de la ropa que me estorba cuando todo se calienta, haga el tiempo que haga…

De repente me encuentro encima de la cama, lamiendo mis manos desaforadamente, mientras suena drexler, macaco, Cepeda o el “libertino” de Sabina…

No se me olvida que me encontraste en unas rebajas de enero y lo barato suele salir caro… Mucho más, después del manoseo previo de tantos deseosos de tan llamativa ganga…

Resultona, e inteligente; aún siendo así, no me dí cuenta y se me coló un amor delincuente…

Un amor de esos que matan, de los que te rebanan el cuello dejándote muda y adportas de un infinito silente…

Me lo estoy pensando porque tengo nueve días para enterrarlo y llorarlo…

Disoluta he sido contigo, que gustándote tan poco, te enamoraste de mi mente…

Al parecer tú, el eremita de paso lento y sexo fuerte; se emborrachó una tarde de mi escencia explosiva, me hizo muchas veces el amor como si por mí muriera y después del chile picante y la cerveza, despertó con una resaca puta, sin respuestas y con pocas ganas metidas en un contenedor de marca Umami…

Disoluta y estridente soy yo…

Ostra y víctima de mi propio invento, de decir te quiero, de amarte, de extrañarte, de querer besarte, de mi poesía regalarte, de contarte mi verdad y de volver a amarte…

Eso… Eso que le dije en una discertación a mi amigo, que había encontrado al amor de mi vida y que él también era feliz conmigo… Hay que joderse…

Me abrí en canal a la espera de lluvias de agua viva y… Literalmente, anoche cayó, cayó una tormenta…

La casa camping de LoPau, hacer el amor sin serlo, el discurso del mártir con gusto, la canción de los buenos tiempos, un par de piezas al desnudo que sólo gusta un poquito,un desayuno con churros, el tren hacia tu casa, el mensaje pendenciero, mi te amo que aún brota y las plañideras a mi amiga/hija/hermana y… Un hasta siempre de mi dolor dolido…

A ver si algún día nos vemos…

Disoluta, resignada, incapaz ahora de ir más allá del encierro…

Me duele todo, me duele hasta el pelo…

Sólo tengo ganas de volver al lado oscuro, recibir órdenes y de que todo !me importe un reverendo culo¡…

Como dice mi madre, estoy cogiendo carretera…

Gracias  Umami FEM, por la lluvia de ayer…

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El rito mañanero…

Después de los buenos dias, lo que más me gusta, es besarte la espalda, que te gires despacio, comernos a picos, sentir tu aliento, mírarte a los ojos y decirte te quiero…

Con FEM, todos los amaneceres son bonitos, no puedo decir lo contrario, pecaría si asi fuera; Hace mucho no experimentaba la sensación de ser besada en las mañanas, besada anhelando serlo; tener otro cuerpo pegadito y tibio que me recuerde con el roce que soy mujer y que eso me gusta, me  gusta muchísimo, y esa bonita sensación, se la debo a mi “dulcito e coco…”

Mi hombre es de esos a los que les gusta besar, mirar a los ojos, de los que te llevan de la mano, cocinan rico y son afiliados  con claúsula de renovación automática, al polvito mañanero…

Mi hombre es de los que te lo comen todo, te recorren con paciencia, conocen cada centímetro de tu cuerpo y follan como los dioses… Nunca he estado con un dios, pero esa humedad constante en la que vivo, aún estando a kilómetros de tí…

Mi hombre es de manos grandes, hermosos ojos que me recuerdan el mar en donde nací, largas piernas y un apetito sexual exquisito que se deshace en mi boca…

Mi hombre no es solo mío, también es tuyo, y tuyo… 

El ritual de las mañanas con FEM, se sazona con buen roce, de ese que se te escurre por las manos mientras rebañas tus  dedos, para no perderte de nada; Es como un toque de ajo negro y aceite, sobre una tostada calentita, es como agüita fresca con sed, como pan duro con hambre, ¡mi hombre me encanta!

Las mañanas con FEM,  saben a café calentito, como ingrediente básico para acuñar la felicidad que  te queda en el cuerpo…

Mi hombre es noble, de carácter afable, sencillo, poliamoroso, constante, de un si o un no, contundentes, generoso, currante, delicado y paciente…

Mi hombre no es perfecto, pero sí correcto, temeroso del amor porque dice no conocerlo…

Mi hombre es maduro, con alma de niño, ilusionado, encantador, entrañable y  ¡guapo!

Ese hombre me ha conquistado a punta de besos jugosos y ahora…

Ahora me tiene embelesada y con adicción al rito mañanero… No sé cuánto me dure ésto, pero pienso comérmelo a trozos, racionado y despacito, como le gusta a él…

Felíz cumpleaños cariño mío, gracias por tanto, gracias por darle alegría a mi mundo, por haber aparcado aquí, en donde se te ama y respeta profundamente.

 

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Copulando…

 

Dedicado a Umami.

Materializando fantasías

Copulando… A todas horas uno encima del otro, con esa necesidad mal entendida por los otros, copulando en libertad; Son como perros en celo, oliéndose y comiéndose a trozos. Todo lo solucionan en la cama o dónde mejor se acomode la incontinencia de su sexo. Él, fuerte y entendido de las artes amatorias; Ella, poeta en constante movimiento, de aquí para allá, de allá para acá, viviendo intensamente, amante de un buen desayuno, posterior a una erección bien atendida, para ella no hay mejor hora,  es su pan de cada día, pasión, es la tinta roja con la que reescriben a diario sus amaneceres. Sonríen, hablan de ello y descubren poco a poco, cómo poderse complacer. Se desviven el uno por el otro, prefieren lo infinito del amor… El sudor se lava pero la sangre mancha y ellos están impregnados de ella… 

Son dos enamorados de su sexo siempre dispuesto.. Materializándose en posesión de los momentos en que todo son roces, besos, abrazos y el más excelso goce. No importa el calor o el frío, se aman sin medirlo, conscientes de que ni ellos mismos saben cuánto durará el para siempre, que a diario se recitan. La pausa llega con ella, tres días al mes en los que él la contempla al dormir, mientras crece en su existir el cómo vivirla, el cómo tocarla, el cómo hacerla gemir y suplicar felicidad…

Una felicidad que emanan dos cuerpos al unísono, que prefieren hacer el amor y no la guerra…

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El David de Quinny…

Lo repito con pasión constante…

Mis ojos se deleitan al verte desnudo, y apreciando con lascivia tu perfecta delgadez…

Mi piel morena que contrasta con la blancura que posees, adornada con tus “veinte mil lunares”, está encantada…

Tu olor…

Mis ojos se deleitan, apreciando con lascivia tu perfecta delgadez…

Es como tener un David, a medida y siempre tibio…

El David de Quinny…

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Sutilezas…

Umami.

El colage de las ideas que recorren mi cabeza está de fiesta.

Están de fiesta porque le encantan tus detalles…

Le encanta el contraste de tu cuerpo con el mío, mucho más cuando de pasión, me haces temblar del frío…

Mis ideas se masturban evocando la avalancha de besos que vienen de tu dulce boca…

Me estoy enrollando contigo; Me estoy adobando en el sabor de tus especias con el punto de sal justo, donde me gusta…

Se me deshace la boca solo con el olor de tus encantos, envuelta entre tus cálidos abrazos de infarto…

El pan está tibio, la mesa servida y yo, y yo aquí en medio, esperando para volver a sumergirme de pies a cabeza en tu delicioso guiso…

Tus sutilezas me matan, son de un gusto infinito, marinado con el vino que te encanta…

La manera en que me oscultas con tus manos y tu boca, tus manías, tu manera pausada de comer que me divierte y me provoca…

Por eso y por todo, cada día me enamoro más de tus sutilezas, de tus reflexiones francas, justas, a veces difusas y convexas…

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Muda…

Me he quedado sin palabras al escucharte decir eso…

Se me encogió el corazón y tuve ganas de salir corriendo…

Muda, así sigo, a pesar de las palabras, los gemidos, el sudor, las risas y las ganas, muda…

Muda, porque no lo esperaba…

Muda, porque eres silente y reservado…

Muda, porque me alegra saber que no sólo el tiempo determina el cariño…

Muda, porque para ti, las acciones y el querer suman y se van convirtiendo en amor y yo no lo sabía…

PD: No es un muro, en ese instante, como en otros, quizá sólo era miedo…