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Erotismo en Guardia: 4 Poemas de Quinny Martínez

Paso a pasito.

Alborismos

Erotismo en Guardia: 4 Poemas de Quinny Martínez

El cuerpo y la memoria sirven a la poeta colombiana para crear alegorías desde los sentidos y el fragor de la intimidad. Quinny Martínez ha elevado un templo al erotismo y hoy nos regala una muestra de su obra poética.

Osadía

Amárrate a mis manos y deja que mis dedos acaricien tu pelo…

Acuéstate en la cama de mis deseos para abrigarte con la manta de mis labios…

Bajemos de prisa la escalera del tiempo y ganemos segundos a su vera…

Armémonos de valor para no pensar en mañana, dejemos que sean nuestros gemidos los que amenicen el baile de nuestras arrebatadas ganas…

Hagamos el amor como jovenzuelos, ahora que hay fuerzas, ahora que podemos…

Aire

Esta noche ella se va a sentar a la mesa de sus ganas y comerá lo que le antoja, será libre, será ella, será feliz…

Esta…

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Carne chamuscada…

Mi cuerpo te ama locamente…

Ama el roce,

ama tu boca en su vagina acelerada,

ama tus manos en sus pechos erectos hasta el punto de eternizar la sensación de tu recuerdo…

Son minutos camuflados en las horas de muchos días sumergido en ti,

atrevido y seduciendo tu mirada con esos ojos casi ámbar.

Esos ojos que se tragan por completo su voluntad, y el ¡no¡ que con dificultad ha aprendido para protegerse al recitar…

Mi cuerpo te ama locamente aunque mi mente le diga que ya no es posible, que todo ha acabado, que ya no existes en su vida, que el fuego interno se ha sofocado.

Memorias de tu miembro abrazador penetrando sus entrañas, rebuscando en su interior la miel que emana…

Mi cuerpo te idolatra,

sacrifica su decencia,

su dignidad y su prudencia a cambio de ser tuyo nuevamente.

Camina por calles oscuras, te busca ya sin suerte.

Orgasmos profundos, palabras indecentes que exacerban sus sentidos y agudizan el placer de sus gemidos.

Mi cuerpo no reacciona a otros estímulos, ni a otras miradas, ni a otros caprichos ofertados casi gratuitamente y a la orden del día.

Mi cuerpo sólo quiere el movimiento de tu barco enorme, transportando al vaivén de las olas, todo lo que sale de su ser.

Desea con fuerza tus embestidas,

tus abrazos,

tu saber estar,

tu hacerle sentir mujer…

Mi cuerpo te desea con locura, aunque mi mente ya cansada le grite a voz en pecho: ¡Calla la boca, tus deseos ya me tienen agotada¡

Mi cuerpo no deja de revolotear, de imaginarse arrollado por tu fuerza…

Mi cuerpo ha enloquecido,

debo dejarlo,

no puedo más…

Mi cuerpo no responde,

ha fallecido,

no reconoce ni el color de su piel…

Mi cuerpo ha dicho está trastocado,

se ha instalado en la parte alta del casón de las ausencias…

Vive encerrado,

no mira al sol.

Lo último que me dijo fue: Me voy por un tiempo a ver si no muero…

Adiós…

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Venezuela en mi corazón.

Alborismos, es un movimiento artístico que nació en Venezuela, a mediados de 2019, con el objetivo de promover la creación y la recreación de las formas del multiverso en constante nacimiento. Describen su misión como un espacio que busca aportar a la publicación y difusión de talento emergente, abarcando los diferentes géneros literarios: Poesía, narrativa, ensayo; así como los híbridos.

“Valoramos las propuestas innovadoras que manifiesten alto valor artístico. Nuestro objetivo primordial es proyectar las voces emergentes de la literatura en castellano”.

Cabe resaltar, que durante estos últimos dos años, desde la creación de mi blog, he ido adquiriendo la disciplina de ser constante en mi proceso de creación poética, me he presentado a cuanto concurso he podido, para mantenerme en la dinámica de la construcción desde este espacio, y estoy haciendo de mis letras un poema inmenso para el resto de mi vida. Muchas gracias al colectivo venezolano, por participarme de su plataforma online, dando a conocer mi obra, y muchas gracias a todos los amigos de esta red, por soportarme con sus comentarios y likes.

Por aquí les dejo el enlace: https://alborismos.art.blog/2019/12/03/erotismo-en-guardia-4-poemas-de-quinny-martinez/

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Erotismo en papel…

Gracias a los concursos del colectivo Madrileño, Diversidad Literaria, escritores en potencia como yo, y como muchos otros compañeros de letras, podemos ver nuestros nombres recogidos en proyectos literarios, que reflejan el fruto del trabajo y la ilusión que le ponemos a los poemas y relatos que florecen de la imaginación que nos habita . El 2019, cierra para mi, con la grata sorpresa de estar incluida en las dos últimas antologías: Erotismo Poético V, y Sensaciones y sentidos VI. De todo corazón, gracias mil a los amigos de esta bonita iniciativa, que por estos días cumple 5 años, y que consigo trae una gran oportunidad de ver publicados nuestros proyectos literarios, con la garantía honesta de un trabajo bien hecho. https://www.diversidadliteraria.com/ Por aquí les dejo el link, para que exploren la web y participen en los concursos que anualmente lanzan desde esta plataforma.

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Un amor que reconforta.

Días en los que no basta levantarse de la cama, ni persignarse y sostenerse sobre el pie derecho.

Días en los que respirar duele,

es como si crecieran estalactitas a través de la piel, de tanto llorar para dentro.

se congelan los ojos,

 se congelan las manos,

se congelan los pies. Pero…

Él siempre regresa,

al final del día, siempre regresa,

Vestido de: “Hay que seguir” “Me tienes a mí” …

llega con la mirada tibia,

besando mis labios resecos,

preguntando cómo estoy…

Y yo… casi siempre le digo lo mismo: Bien…

No me apetece llenarle de quebrantos,

pero lo sabe,

lo sabe todo.

Sabe que me duele la vida,

sabe que me cuesta levantarme de la cama,

a pesar de su beso y del ritual de despedida matutino.

Sabe que soy un manojo de problemas ensartados como hilo en una aguja oxidada,

cosiendo con manchas la colcha de dolor, en la que se sume mi existencia cada vez que el día asoma.

Prefiero la oscuridad,

prefiero no mirar de frente al sol,

prefiero quedarme a oscuras,

a veces, sólo a veces lo prefiero.

Pero está él,

con sus enormes ojos de color esperanza,

dándome amor.

Aparece dándome más de ese amor silente,

ese amor que no musita palabra,

Ese amor que acaricia y me levanta…

Ese amor que reconforta,

Ese amor que es de verdad…

Me ama a pesar de que tengo la piel rota…

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Make-up…

Acabo de pintarle los labios a mi alma,

me he perfumado el corazón y ahora me visto de piel…

Humecto su esencia con crema de almendras,

la acaricio suavemente,

deslizo las manos por entre mis pechos mientras me miro al espejo.

La piel que habito se hace grande, a veces a mil, otras veces despacio y sin ruido,

La piel que habito es mi casa,

También es la de él,

Entra fuerte, se viene arriba,

enciende todas las luces,

Calienta el invierno,

se pasea emocionado por entre sus jardines,

recoge el fruto de la siembra del día,

Cocina,

Hace llover…

saborea luego sus jugosas viandas y se recorre rincón a rincón la estancia.

Rato después, se sienta en el enorme sofá, mirando hacia el cielo lleno de luna,

respira profundo y sonríe gustoso como si estuviera sólo…

Pero…

Detrás de ese gesto… Se encuentra mi piel…

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Casi un soneto…

Tu desnudez es tan tierna, pálida, dulce, varonil, excitante y libidinosa.

Las líneas que definen la edad en tu piel, son como el camino hacia el molino de Gormaz.

Cada casita una historia, cada huerto una alegría, tragedia, melancolía, resistencia, añoranza, resiliencia y en lo alto, la interminable belleza.

Tu sonrisa es mi alegría,

Tus abrazos mi aliciente,

Tus labios mi ruta, mi mecha, mi desenfreno, mi emoliente.

Tu desnudez es tan tierna como una rosa en eterno febrero,

una taza de té con miel en invierno,

un arcoiris después de la tormenta,

refugio,

orgasmo,

abril,

mi Sicilia en verano,

el aliciente de mi piel,

amparo,

desenfreno,

mi llegada a puerto, mi descanso, mi sol en primavera,

mi atardecer sonriente…

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Fiebre…

Puedo sentir el sudor danzando sobre mi espalda,

Combinación detestable de calor y frío,

Vestida a la medida para su enorme abrazo…

Sacudidas y espasmos nada placenteros,

Gemidos dolorosos…

Dientes aplaudiendo incesantes a la asidua pasajera…

Mantas hasta la cabeza,

Surtido de grajeas variadas sobre la mesa…

Sed, dolor en los huesos, desespero, frustración y la falta de un cuando, sin saber de certezas.

Fiebre…

Trajo consigo a sus amigas y amigos, ha defenestrado mi equilibrio, ha mandado mi sonrisa a tomar por culo en compañía de mi buen genio, y mi capacidad para estornudar sin humedecer mi entrepierna…

Fiebre…

La puñetera me tiene presa en la cárcel de mi propia piel, sin derecho a condicional o fianza previa…

Fiebre:

Mañana es viernes y tengo muchas ganas de otro tipo de abrazos, sacudidas excitantes, pastillitas de aire fresco, dormir con menos ropa, menos agua, más vino y el abrazo necesario de mi anhelado amante…

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Maldito olvido…

Platos vacíos que se niegan a quedar en el olvido,

se niegan a ser sumergidos en la espuma que borrará para siempre, la huella de aquellos manjares compartidos con amor, y que parecen vestirse de olvido…

El tayin de turno con todo el cariño del mundo,

la conquista del amor en la red…

Copas vacías aún húmedas, peleando por no resecarse y quedar en en ese maldito olvido…

Tenedores, cucharas, servilletas de papel, una mesa descompuesta, las sillas trajinadas y aquel sofá naranja aún en la memoria…

Recuerdos luchando por no dejar en ese olvido los sueños allí concebidos…

Sonrisas, carcajadas, lágrimas, llanto, días, noches, amaneceres en duelo y atardeceres a la espera del frescor, para hacer el cigarro en el balcón…

Imágenes luchando por no quedar en ese maldito olvido…

Un querer que se mantiene a pesar de que el orgullo se sostiene,

intentar una llamada, acercarme y resarcir la deuda pendiente,

la deuda que supuso como prioridad la urgencia,

revolcando las buenas intenciones, la verdad, el entendimiento y la honra…

Recuerdos divinos, el sabor de aquellos platos marinados con el vino que se resiste a secarse del todo, para no quedar en el maldito olvido…

A pesar de todo, a pesar de nada, de la nada que de repente se vuelve un remolino de infamia que se torna en tu contra,

La contra que es una indiferencia amarga y dolorosa que se rehusa a sostenerse por si sola…

El amor verdadero, el querer y la amistad, son aún más consistentes.

No hay espuma que deshaga lo que anida un corazón humano…

Lucho a diario contra el maldito olvido, contra el mismo que parece querer apropiarse del todo de nosotras dos…

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Con – Sentido

Comparto con ustedes el relato con el que participé en la antología ¿Quieres ver mis lunares?. Escrita  por 20 mujeres y publicada en Guadalajara, México, por la editorial BisconVerso. La antología fue lanzada en junio de 2017, durante la pasada feria del libro de la misma ciudad. Gracias a todos por el tiempo que se toman para leerme, todo mi cariño

Hace un par de días, luego de haberme divertido tanto con JC, en aquel pub swinger, con el cuerpo un tanto cansado, atareada y llena de cosas por hacer de cara a una nueva semana, tuve un encuentro descarado, maravilloso e inesperado.

Marcel Martí, es un hombre mayor, como me gustan a mi, tiene al igual que JC, 55 años, delgado, de baja estatura, comercial curtido, de una empresa de productos alimenticios, siempre bien vestido y con paso ágil, curioso y poco atractivo, o al menos ese atractivo nunca lo había notado hasta esa noche. Recibí su llamada a eso de las cuatro de la tarde de aquel domingo, no tenía muchas cosas claras en mente  y acepté su invitación para salir después de tanto tiempo, para conversar como habitualmente, pero ese habitualmente dejó de serlo dos horas después de nuestro encuentro,  cuando estando sentados en el salón de su casa se quitó los espejuelos y me miró fijamente a los ojos, no había notado lo perfecto de su dentadura, quedé asombrada, quizá por eso mismo. Nunca lo había visto más que como una buena compañía a la hora de un café.  Nunca le había detallado con minucia. Lo más curioso, es lo psicorígido que sé que es, y eso suele distanciar emociones. Su casa es el reflejo de su personalidad, en cada detalle perfectamente colocado, las copas en el biffé, los muebles, las cortinas, todo de un color amarillo muy claro y apacible. El ambiente me dejó de una sola pieza. Por instantes tuve ganas de desordenarlo todo. Entré al baño y al salir, volví a la comodidad del sofá, donde me esperaba, en ese momento lo supe, sabía que algo estaba a punto de suceder, tenía el deseo encendido, podía verlo en sus ojos casi ámbar, esos ojos me miraban con ternura loca, me sentí profundamente invadida. Marcel, me observaba de manera distinta. “Eres muy guapa me dijo”. Lo que no sabía Marcel, era que no me creía ese tipo de cumplidos, no suelo creerlos porque a la hora de conseguir lo que quieres, si de verdad lo deseas, dices cualquier cosa a cambio; además,  nunca me lo había dicho, estoy totalmente convencida de que hasta ese día no me había visto de aquella manera, de la manera en el que en ese preciso instante me estaban observando sus ojos, no lo juzgo, a  mi me pasó igual.

Marcel, estaba lleno de deseo y la culpa era del rojo de mis “labios enteros como una fresa al tiempo”; eso dijo él. La expresión se resume en que tenía unos labios carnosos y atractivos, que él deseaba  besar apasionadamente.

Resistimos una hora al frente de la televisión viendo un programa sin mayor importancia, mientras acariciaba tiernamente mi espalda; me había servido una copa de vino blanco,  que se volvieron dos y tres… empezamos a besarnos, la verdad es que no me sentía del todo cómoda con ese primer acercamiento, pero no aparté su boca de la mía en ningún momento. Al segundo beso algo pasó, su hechizo surtió efecto y empecé a verle con otros ojos, con  ojos de deseo, es como cuando tienes hambre y debes escoger entre un delicioso plato de pasta  y una lechuga. Mi voluntad estaba siendo quebrantada por un hombre al que nunca me había imaginado besando de aquella manera, al que ni en mis más remotas fantasías encontraría atractivo. Bien dice el dicho: “No escupas para arriba que la saliva de puede caer en la cara”… debo confesar, que cuando menos lo imaginaba, estábamos totalmente desnudos, besándonos y acariciándonos delicadamente. Su cortejo era tan sutil como brusco, pasó inadvertido hasta que me tocó. Sus besos entre tímidos y grotescos, el olor de su deseo, sus delicadas manos sobre mi  y el ambiente casi flotante en el que nos encontrábamos, nos llevaron a un coito explosivo. Sus embestidas eran constantes y punzantes, sabía cuando penetrarme con fuerza y cuando bajar las revoluciones de su motor en llamas. A medida que pasaban los minutos me sentí más atraída por su delicioso sexo, no olvidaré nunca que al momento de bajarme las bragas, tocó delicadamente mi vulva para luego sin reparo alguno, enterrar su cabeza entre mis piernas desprovisto de todo complejo, haciendo que su lengua jugara con todo lo que yo podía darle. La sensación de gozo era tanta, que lo quería pegado del todo conmigo,  deseaba que no hubiese espacio ni para la más mínima partícula de aire. Su movimiento de cadera acoplado al mio era casi un bolero. Me atrevo a decir que había sido el  mejor sexo que había tenido hasta ese momento de mi vida. Marcel me estaba atravesando con fuerza y dulzura; estábamos disfrutando del sexo con todo nuestro ser y eso se notaba cuando me besaba, sentía cómo su boca se derramaba en la mía…

Me gustó, me gustaba, quería más, mucho más, quería que su diminuta existencia de pene fornido  entrara en mi, estaba siendo mio, lo estaba devorando con mi calor, lo estaba guisando a fuego lento, en los jugos de mi libido anegada. Lo más exótico de esa tarde, fue el momento en el que empezó a cantar como pudo el poema 20 de Neruda, para mí, los poemas de Neruda representan la perfección de la imperfección del ser. “Me gusta cuando callas porque estas como ausente…..” no existía la más remota posibilidad de reprimir mis orgasmos, todo se nubló y empecé a verlo en cámara lenta, empecé a volar, me transporté allí donde se va cuando se es poseído de aquella manera, allí donde habitan las necesidades ocultas de una mujer en absoluta excitación,  estaba  pidiendo más, pidiéndolo todo a Marcel. Entre sus gemidos y los míos todo era calor, deseo y vaho…

Ese día fui otra, no era la misma mujer reprimida de hace un año. El mundo del sexo y los encuentros espontáneos con JC y Marcel, me habían hecho sentir consciente de mi y de lo que deseo a la hora de entregarme, como dos hermosos lunares. Ese hombre me había despertado con la deliciosa sensación de aquellos besos, de lo inesperado y explosivo de la experiencia. Al terminar todo fueron risas incontenibles, fui feliz. Lo más irónico de todo esto, es que cuando llegué a casa y revisé  mi taquilla de correo, había algo a mi a nombre, era la reciente obra de Coelho, “Adulterio”.

A la mañana siguiente, aún tenía entre mis entrañas una sensación de plenitud y de libertad, que sólo podía desearle. Ese hombre había desvirgado mi deseo solapado de ser amada delicadamente, de ser poseída por quien no esperas. Me había escrito un mensaje: “ Anoche me sentí hombre contigo, nunca lo había hecho así. Gracias, Marcel”. Nada pudo enturbiar la paz que sentí esa noche, mi cuerpo empezó a tener un  nuevo sentido, a desear con ganas. Los días siguientes, nada podía quitar el olor de su boca de mi rostro, estaba absorta por tan delicioso manjar servido a tiempo y con hambre. Quizá haya pecado, quizá había profanado mi cuerpo, había cedido sin planearlo a mi deseo, estaba desatada, con ganas de más,  absorta y por primera vez en 35 años, sexualmente satisfecha, consciente y realizada…

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Tus ojos…

Si pudiera anidar debajo de tus párpados eternamente, moriría en santa paz…

Moriría sabiendo que me bañaría en tus lágrimas, que vería a través de tus ojos y que nuestro amor es para siempre, un para siempre que seguiría latiendo aún después de la fría muerte…

Si tan sólo pudiera colgarme de tu pelo para oler eternamente a un día soleado y que me roces con tu mano, sentir el orgasmo eterno de tu canto…

Si tan sólo pudiera parecerme a la paz de tu risa…

El amor que por ti siento se parece a tus ojos, verde coral, a veces azul como el mar, tranquilo, tibio, profundo, en ocasiones frío, estando sin estar…

Tus ojos, amo esos ojos que van esquivando al amor para no sentir lo que se siente…

Si tan sólo pudiera…

Si tan sólo…

Si tan…

Si…

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Reminiscencia…

Volver a la nada…

Volver a lo que no sé…

Volver a lo menos problemático, al olor de las mañanas a la orilla de  la calle, tomada de la mano de  mi abuelo, yendo hacia alguna parte…

Volver al inicio de aquello que no sé si preciso…

Volver a la virginidad de las emociones que no conocía, empezar de cero, a la nada que sólo es nada en medio de un todo tan absurdo…

Sentarme a la mesa de la carencia de tribulaciones, dejar de ser esclava de mi cuerpo…

Olvidar las sensaciones que me inclinan a extrañar las cosas a las que me he acostumbrado…

Sé lo difícil que suena esto, entiendo que es dejar de lado todas las cosas que me llevan a ti, dejar de vivirte, dejar de sentirte, dejar de existir en este doloroso plano…

Evadirme de la ausencia de mi yo menos terrenal…

No es nada personal amor mío…

No es nada en contra de lo que hasta hoy tengo contigo, no es la carencia de tu sexo, tampoco la falta de tu calor ni de tus besos, no vayas por ahí…

Sólo es tristeza, la ignorante tristeza que me abraza y que me da el valor de verbalizar tan crueles sentimientos hacia mí…

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Tetillas de monja…

Querido LoPau:

Te escribo esta misiva con dulce tristeza. Intuyo que cuando a tus manos llegue el regalo, ya aquellas tetas, estarán escurridas como las de la vieja gitana de ojos verdes, que me enseñó a maldecir. Ya no me atrevo a mirar al rincón en donde generosamente me las ha dejado el Umami, con una nota al pie resaltada y en altas que reza:

AQUÍ TE DEJO LA BOLSA Y LAS COSAS QUE TE TIENES QUE LLEVAR. NO SE TE OLVIDE LA MANTEQUILLA

Afortunadamente es invierno, los comestibles se mantienen y la mantequilla está intacta…

PD: Me preocupa que al final, les lleguen tetillas de monja muerta y lagartos momificados…

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Borregos…

Hoy me he despertado con la alegría a flor de piel, los planes de volver a aquel pisito donde encontré en su momento paz, era emocionante; tengo muchas ganas de reencontrarme con ella también, me hará bien volver… La vida últimamente me está dando muchas lecciones de cómo ser mejor o peor persona… No lo sé. Está claro que volver me hacía mucha ilusión, pero de repente y en medio de mi sazonada alegría, llegaba la vuelta de aquella tuerca que se ha ensañado con mi tranquilidad, para ponerme de nuevo a los pies de los caballos. Caballos que representan  al inequitativo sistema que cada día nos jode más,  ese que no nos deja respirar, que no desea ver a más que a diez en el curubito de las viandas y las majestades, el mismo que no hace más que exprimir hasta sangrar, la teta de la vaca del pueblo. Yo creí que todo había terminado, creí que era el momento de la pacientey dulce espera… Brrrrrrr…

Cabe resaltar que la espera está siendo larga, una espera que depende de un ser que estampando su rúbrica y sello en la arrugada misiva que llevo en las manos, se queda con otro pedazo de mí, de mi esfuerzo, de mis lágrimas, de mi desespero, de mi esperanza. Me llevan como borrego al matadero. Para más inri,  acaban de decir que llega a las cuatro, apenas son las dos y el tiempo se eterniza para recordarme que soy una más de la suma interminable, de seres a expensas de hombres al servicio del mismísimo demonio…

Me cago en todo, me cago hasta en mis muertos porque míos son y con ellos me entiendo. Me cago en la puta mancha…

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No todo son risas…

Intento con desespero dejar de lado toda la oscuridad que hoy habita mi alma.

Por instantes deseo instalarme eternamente a la orilla de tu iluminada existencia…

La tristeza anclada a las paredes de mis restos, busca la manera de hacer ampollas de fuego en la planta de mis arrugados pies…

No soy nada, no soy nadie ante lo inmenso de un mundo que engulle a los débiles como yo…

Mi fortaleza ha mermado…

He intentado ser fuerte en nombre de este amor que te profeso, a veces pienso en tu presencia como la salvación de mi alma…

Mis pecados han ido encontrando arrullo en la cuna de la soledad y la ignominia de un olvido hostil…

Quejumbrosa, en busca del sonido consolador de tu voz, la voz de la consciencia…

El mundo corre de prisa mientras yo me envejezco…

El dolor desgarra dentro, muy adentro, punzante y sin piedad…

Duele todo…

Duele el sol en la cara…

Duele el frío que golpeando mis afanes…

Duele la ausencia de aquellos a los que aun amo…

Duele mi eterno duelo que no para de llorar la profunda ausencia de mis  muertos…

Una y otra vez, una y otra vez…

Eterna es la distancia que al final está tan cerca…

Eterno es mi dolor y mi condena…