historias de fémina...

‘Desde Mi Ombligo’

El próximo 25 de julio, celebramos el Día de la Mujer Afrodescendiente, también conocido como Día Internacional de la mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora; día en que se conmemora el Primer Encuentro de Mujeres Afrocaribeñas, Afrolatinas y de la Diáspora en el año de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana. Por este motivo, durante todos los […]

‘Desde Mi Ombligo’
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Pequeñas grandes cosas, parte de guerra VI…

Hola tú,

Ha pasado un mes desde mi última carta, adaptarme a la situación actual ha traído consigo nuevos retos que ya has ido viendo por aquí. El virus sigue entre nosotros, se manifiesta con la frescura excesiva de muchos, y con el miedo de otros, miedo que se sienta del otro extremo, recordándonos que la muerte nos ha visitado, y que si bajamos la guardia estará vigilándonos a la vuelta de la esquina. Seguirá acechándonos para ensuciarnos las manos, tosernos en la cara y crujir nuestros pulmones hasta dejarnos sin aire, sin vida, sin esperanza. No podemos olvidar que la pandemia ha llegado con hambre y se ha llenado las tripas con las almas de seres vulnerables que nos duelen, es un sentimiento que parte. En cuanto al trabajo, ¿qué puedo decirte?; he entrado a engrosar las listas de desempleados de este país. Por momentos me siento desnuda, lloro, me desespero, lo veo todo negro y pierdo la esperanza, pero resistiré. Salir a la calle todavía no me da confianza, poco a poco iré rompiendo este nuevo cascarón, aún tengo secuelas de su dolorosa presencia y es mejor no tentar a la suerte.

Quiero que sepas que me alegra que estés, llenas mis días de esperanza reconfortando mi vida, tengo la certeza de haber aprendido la lección, y estoy aplicando todo lo que he logrado durante el encierro. Con amor me despido por ahora, gracias por estar en este hoy que ayer era tan incierto, pero que anhelaba contigo a bordo. Espero poder verte pronto para darte un abrazo infinito…

Quinny!

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Marggie Ramírez – Colombia

Seguimos en la ruta…

MasticadoresEros

Marggie Ramírez-Colombia.

Marggie Ramírez es una Ingeniera Biomédica Colombiana de 25 años, nacida en los noventa. Su carácter está marcado por una ternura contagiosa, en el trato parece ir tejiendo filigrana y así es la poesía que comparte con nosotros desde su blog Flores de alelí. Cuando lees sus escritos te atrapa el dulzor y la sutileza con la que manifiesta el sentimiento. Cuando le pedimos hacer parte del proyecto pidió tiempo para asimilar el hecho de que nos gustara su manera de escribir, había emprendido su blog hace poco más de tres años, y como ella misma dice “para reinventarme” la invitación le parecía sorprendente, pero insistimos porque está claro que en Masticadores estamos aprendiendo todos.

Amante del rock clásico, los boleros y el yoga, esta colombiana resiliente, enfatiza en la importancia del valor de la familia, amiga de sus amigos, inquieta y dulce, Marggie nos cuenta cómo empezó…

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Ave del paraíso – España

Les invito a seguir la aventura erotizada de versos que se unen para seguir latiendo…

MasticadoresEros

Eva, o como mejor la conocemos los que seguimos sus pasos en la red: Ave del paraíso, es una mujer directa que seduce a través de letras que desprenden pasión por cada uno de sus costados. Una canaria que durante un tiempo vivió en Barcelona, y que promueve a través de sus escritos la libertad a la que tienen derecho todas las mujeres del mundo; pero sobretodo, es una gran seductora de la palabra. Sus poemas y relatos eróticos aportan combustible al vuelo de la imaginación. Mantiene su anonimato porque acentúa el misterio, y eso gusta, gusta mucho, y como ella misma describe al final de su obra ‘Once relatos eróticos’ “Escribo porque me gusta escribir, aunque nunca había escrito nada” disponible por estos días en Amazon en su versión digital gratuita, como regalo para todos los que disfrutan de la lectura en días de pandemia, de ahí también…

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Pequeñas grandes cosas, parte de guerra V…

Hola tú:

Me alegra poder sentarme a escribirte de nuevo, la semana ha sido frenética. A estas alturas ya tengo una rutina establecida y entre los andenes imaginarios del salón y la cocina voy recorriendo esta diminuta ciudad en la que el confinamiento se hace más llevadero. Las farolas de la imaginación se encienden y la creatividad asoma con ganas de muchas cosas, pero ya sabes, como dice el Umami: calma, calma, una cosa a la vez…

Entre las novedades de esta semana nutrida de caras nuevas, aventuras, pelis y escasa poesía. He conocido a personas maravillosas con las que comparto la aventura de Masticadores. Sus caras, sus voces, y sus sonrisas invadieron la pantalla de mi ordenador, convirtiendo una reunión de trabajo en algo parecido a un reencuentro emocionante entre amigos que regresan de un viaje de noches profundas. Debo decir que he hablado hasta por los codos, he compartido una receta de pan, y hemos quedado en construir historias que hagan más digerible este encierro. La vida da para mucho e intentamos dejar para la posteridad alguna huella impresa del paso de este toro vírico por las plazas del mundo. Ya sabes, las reflexiones habituales giran alrededor de cómo esta maldita enfermedad ha dejado fuera del ruedo hasta al más valiente matador. Hombres y mujeres atrapados por esta mierda. ¿Sabes?: me he reconocido en los gestos de cada uno de ellos, me he fundido entre aquellas sonrisas que invaden el fresco recuerdo del encuentro después de habernos despedido. Me han devuelto el ánimo difuminado entre el aislamiento y mi ostracismo.

He vuelto a mi afición por las películas y documentales de la 1 y la 2, gracias a eso he conocido a Miguel Gallardo, el historietista catalán, creador de Makoki. Lo vi anoche en una película documental en donde cuenta la bella andadura de amor que gira alrededor de María, su hija de 14 años con autismo. La historia me ha tocado el alma, el amor que profesan padre y madre a una adolescente singular es grandioso, bello. María, vive metida en un mundo que hace más llevadero su padre a través del dibujo, la paciencia y el mimo. Gestos propios de una entrega incondicional. “María y yo” amplió mi necesidad de seguir buscando en mí las cosas que pensaba estaban por fuera. esas cosas las tengo aquí, conmigo, enredadas en el pecho, anidando en mi corazón. Todo esto me da fuerzas para no detenerme en alcanzar mis sueños, no me voy a rendir, asumiré los días malos tal y como vengan.

Espero mantenerme lo suficientemente cuerda para escribirte de nuevo mañana, contarte más cosas y poder darte las gracias por hacer parte del pasado que ahora vislumbra un futuro más sólido y en el que quiero estés.

Hasta mañana, te quiero, con amor,

Quinny.

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Pequeñas grandes cosas, parte de guerra IV…

Hola tú:

Hoy las fuerzas no acompañan mi día, pero quiero que sepas que sigo aquí, que seguimos aquí, aferrados a la novedad de cada día, aunque sea desde la lánguida lluvia que hoy ha vuelto. Te regalo esta canción, la he escuchado hace un momento y no he podido evitar emocionarme. Prometo volver para contarte cómo ha cambiado la vida… espero mantenerme lo suficientemente cuerda para escribirte de nuevo mañana, contarte más cosas y poder darte las gracias por hacer parte del pasado que ahora vislumbra un futuro más sólido y en el que quiero estés.

Hata mañana, te quiero, con amor,

Quinny.