Féminas...

Again and again…

Tantas veces amor…

Tantas veces me he sentido agobiada por el mundo,

Tantas veces amor mío…

Tantas veces me has dado de tí,

obligándome a aferrarme a la vida,

Tantas veces amor…

He bebido de los labios de la sed,

muerta de sed,

He comido de las manos del hambre,

muerta de hambre,

he soñado con fantasmas,

estando entre fantasmas…

Aferrada,

esperanzada,

Agarrada a un clavo ardiendo,

desgarrada hasta la piel,

sangrando…

Han sido tantas veces que ya dejé de contarlas,

has amamantado mis ganas,

Has sacudido el árbol de mi fruto maduro,

Has probado de la miel de mis ocasos,

He sentido tu lengua relamiendo mis pedazos,

Mientras tanto yo…

Vivo gracias a tu gracia…

Excitada y mojada,

evadiendo a mi suerte…

Dando las gracias por ser producto de la gracia,

de la gracia de un Dios.

Un Dios que me hace pensar en bendiciones,

un Dios que me mantiene a su antojo, lejos de la estúpida e inesperada desgracia…

Mientras tanto yo…

Sigo dejándome llevar al por el viento que sopla, y no sopla nada…

Gracias vida,

Gracias por tanto, y por esa nada que me embarga y que evado por instantes…

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Féminas...

¿Existo y luego qué?

Nada es lo que parece,

no hay motivos para confiar.

Nada es lo que parece,

tampoco para desconfiar…

Somos como la arena,

vamos arrullados por las olas,

sentados, hasta que nos arrastra a su antojo y nos manda a rascar los dedos de algún ilusionado…

Nada es lo que parece,

No hay motivos para nada,

somos como motas de polvo,

Llevados por el viento hacia ninguna parte.

No hay motivos para nada,

no hay razón para nada,

para nada que no sea estar.

Estar aquí,

estar allá,

habitando la piel que nos protege,

sintiendo,

queriendo,

amando más y enamorándonos menos…

Como granos de arena,

como motas en el viento,

Mividos,

divagando con o sin sentido.

Con las bragas mojadas,

con la entrepierna erecta,

o quizá con las pasiones muertas,

con las ganas agitadas…

Nada es lo que parece.

¿Adictos a la vida?

¿Ilusionados del amor?

¿ávidos de sexo?

Nada es lo que parece…

Féminas...

Cráter…

Abro las piernas y espero a que llegues inadvertido… Espero tan fuerte que empiezo a escurrirme copiosamente; tengo un cráter enorme en mi bajo vientre, como si la yugular de  mi entrepierna estuviera sufriendo un ataque despiadado por parte de su peor enemigo…

Deseo tanto verte entrar por esa puerta que tiemblo, es como si el otro lado viniera en mi búsqueda, pero hace calor, el sudor se apodera de mí, estoy atascada en un enorme charco de ganas y desespero libidinoso. Me gusta sentirme asi, sentir que a pesar del paso de los años, no pierdo las ganas de tu roce…

Me masturbo despacio, imagino tu lengua jugueteando tibia con el punto exacto de mis ganas y tiemblo de desbordado placer…

Me gustas, me gusta tenerte, y en tu ausencia imaginarte, me gusta esperarte así, desnuda, dispuesta, húmeda, insaciable y en la postura correcta para ser embestida por tu enorme y rígida existencia…

 

 

Féminas...

Certezas…

Han pasado los días y la ausencia consciente sigue doliendo, duele más que ayer…

Ella… ella lo es todo para la armonía de mi existencia, pero… ha sacudido tan fuerte el árbol de mis lealtades, que lo he podado, me he alejado aún sabiendo que nunca le he traicionado, nunca le he mentido, nunca le he fallado…

Certezas que no tengo, certezas que me abalanzan contra la pared de una realidad incierta, apestada de normas y leyes inventadas por los más listos…

No tengo certeza de nada, sólo de mi inmenso amor por ella y de mi desazón sin su desubicada presencia…