Féminas...

Manifiesto de amor IV…

De mí, para todas…

Libertad, amor y justicia.

Hermosas, fuertes, resilientes, capaces, apasionadas, dulces, amorosas, sutiles, incansables, luchadoras, hijas, hermanas, madres, abuelas, amigas. MUJERES

Somos el principio de la vida, la mano derecha de la creación , la sal del mundo, dulce ensoñación.

Somos la tibieza del pan fresco, somos un sorbo de agua con sed, complemento del hombre, !MUJER!

Somos lo que somos y muchas cosas más, somos grandes, somos vida, somos risa, llanto, somos placer.

Somos el recuerdo, somos ese recuerdo, somos hechizo, somos límites, somos frontera.

Benditas todas, benditas las ausentes, bendita tú que me lees, bendita yo, bendita !MUJER!, bendito el fruto de nuestro vientre.

!Feliz 8 de marzo!

Féminas...

Ombligos de piedra…

A un maltratador no te amarran los niños, no te amarra el hambre, no te amarra el frío, no te amarra el desamparo. Te amarra el miedo

Quinny Martínez Hernández .

Deshonran a la madre que les parió,

Hombres incapaces de asimilar el hecho de que el mundo ha cambiado, que ya no son dueños de nuestra voluntad, que eso era antes, que a las mujeres ya no se nos puede tratar como al ganado.

Seres con ombligos de piedra, sin empatía, narcisos desvalidos, cobardes que piensan que sobre nuestros hombros recae su hombría, a costa de nuestras lágrimas y de la sangre que nos sacan…

Lo sabemos, lo sabemos desde el principio porque el instinto femenino es buen sabueso, pero también es persistente, resiliente, y a veces se empeña en lo que el corazón anhela, brutas, ciegas, sordas y mudas…

Sabemos cómo aman los verdugos de la feminidad,

sabemos cómo odian y cómo tenerlos a gusto, empujadas por el miedo, por un amor mal entendido.

Con el tiempo impávidas, nos vamos dando cuenta de la manera en la que se apropian de nuestros espacios,

intrusivos,

pedantes,

abusivos y maltratadores,

allí es cuando llega el maldito silencio y la esperanza de quererlos cambiar, sin éxito, sabiendo la cruda verdad,

porque ellos no aman,

ellos apresan,

ellos encierran,

ellos se hacen dueños de la fragilidad, entrando por las rendijas de nuestra debilidad; son expertos manipuladores, esos seres no cambian, nunca lo hacen…

Al final el amor no pasa, las rosas de la conquista dejan de llegar, se cierran las puertas a cal y canto, se esfuman las sonrisas y se abraza al inconsolable llanto.

Las cosas se vuelven peor, hasta acorralarnos, inútiles, abducidas como marionetas de papel, obedeciendo a rajatabla los deseos de un egocéntrico, cretino y cabrón.

El mismo que te ha poseído la noche de antes, el que te ha pedido mil veces perdón, el que te come el coño como nadie, el que te roba los orgasmos para acrecentar su: !yo hago contigo lo que me da la gana! el seductor y aguerrido empotrador, el de los:

!Tu eres mia y de nadie más!,

!si me dejas te mato!,

!te pego porque cuando te hablo no me entiendes!,

!no te vas a poner ese vestido, pareces una puta!,

!estas gorda y fea!

¿por qué te has demorado tanto?,

¿por qué te está mirando ese?,

!zorra!,

!puta!,

!perra!

!tu familia soy yo!.

Todo ha ha sido un error de cálculo, pero, !Ya no más!

Eso de habernos sacado de su costado se les subió a la cabeza, tenemos manos, ojos, boca, oídos, sentimos, y si pedimos ayuda, si dejamos de lado la vergüenza, si reconocemos que todo es a la fuerza, si nos queremos un poquito, todo se andará.

El ahora es !ya!.

Huye, súbete a un taburete y gana altura, corre, corre fuerte, corre y a pesar del miedo apóyate en mi hombro, yo seré valiente por las dos, por las tres, por las que haga falta.

No somos objetos, somos mujeres y merecemos vivir libres y !en paz!

!Grita fuego!

Féminas...·MICRONOLATO

Entropía…

Sumó tanto que al final se quedó con nada, la nada que en un principio le supo a amor, y que no le cabía en el pecho…

El engranaje perfecto. Los colores, las luces, el maquillaje adecuado, un vestido glamuroso, y música. ¿Cómo no enfatizar en la música para esta ocasión?. Eligió la melodía más dulce de todas. Pianos, violines y flautines de infarto, todo en conjunción con el tamaño de sus deseos. Estaba correspondiendo a lo que ella percibía de él; meses enteros de labranza sentimental, recogidos en una noche de sorpresas… La mesa era la guinda del pastel. Los olores de su comida favorita, la vajilla heredada de la abuela Iris, los cubiertos de plata y las copas de bohemia. La energía y el mimo concentrados en ese espacio eran tal, que las paredes sonreían y los enceres bailaban al compás de aquella sutil melodía. A la hora esperada sonó el timbre, el invitado fue recibido con bombos y platillos, el saludo perfumado con un beso tibio en los labios, el abrazo de manos y aquel: ¿Qué es todo esto Manuela?… En una fracción de segundo, la música dejó de escucharse, las paredes perdieron el brillo, y los enceres volvieron a su estado inerte, en sincronía, con la cara de circunstancia de quien venía con una sola intención. Decirle a la anfitriona de ensueño hasta luego y adiós. Él se iría para siempre, había encontrado el amor, y lo que tuvo con ella, era sólo producto de una deliciosa infatuación…

Féminas...

Again and again…

Tantas veces amor…

Tantas veces me he sentido agobiada por el mundo,

Tantas veces amor mío…

Tantas veces me has dado de tí,

obligándome a aferrarme a la vida,

Tantas veces amor…

He bebido de los labios de la sed,

muerta de sed,

He comido de las manos del hambre,

muerta de hambre,

he soñado con fantasmas,

estando entre fantasmas…

Aferrada,

esperanzada,

Agarrada a un clavo ardiendo,

desgarrada hasta la piel,

sangrando…

Han sido tantas veces que ya dejé de contarlas,

has amamantado mis ganas,

Has sacudido el árbol de mi fruto maduro,

Has probado de la miel de mis ocasos,

He sentido tu lengua relamiendo mis pedazos,

Mientras tanto yo…

Vivo gracias a tu gracia…

Excitada y mojada,

evadiendo a mi suerte…

Dando las gracias por ser producto de la gracia,

de la gracia de un Dios.

Un Dios que me hace pensar en bendiciones,

un Dios que me mantiene a su antojo, lejos de la estúpida e inesperada desgracia…

Mientras tanto yo…

Sigo dejándome llevar al por el viento que sopla, y no sopla nada…

Gracias vida,

Gracias por tanto, y por esa nada que me embarga y que evado por instantes…

Féminas...

¿Existo y luego qué?

Nada es lo que parece,

no hay motivos para confiar.

Nada es lo que parece,

tampoco para desconfiar…

Somos como la arena,

vamos arrullados por las olas,

sentados, hasta que nos arrastra a su antojo y nos manda a rascar los dedos de algún ilusionado…

Nada es lo que parece,

No hay motivos para nada,

somos como motas de polvo,

Llevados por el viento hacia ninguna parte.

No hay motivos para nada,

no hay razón para nada,

para nada que no sea estar.

Estar aquí,

estar allá,

habitando la piel que nos protege,

sintiendo,

queriendo,

amando más y enamorándonos menos…

Como granos de arena,

como motas en el viento,

Mividos,

divagando con o sin sentido.

Con las bragas mojadas,

con la entrepierna erecta,

o quizá con las pasiones muertas,

con las ganas agitadas…

Nada es lo que parece.

¿Adictos a la vida?

¿Ilusionados del amor?

¿ávidos de sexo?

Nada es lo que parece…

Féminas...

Cráter…

 

Abro las piernas y espero a que llegues inadvertido… espero tan fuerte que empiezo a escurrirme copiosamente,
tengo un cráter enorme en mi bajo vientre, como si la yugular de mi entrepierna estuviera sufriendo un ataque despiadado por parte de su peor enemigo…
Deseo que llegues para verte entrar por esta puerta temblorosa de ganas…
Es como si el otro lado viniera en mi búsqueda,
hace calor,
el sudor se apodera de mí,
estoy atascada en un enorme charco de ganas y de desespero libidinoso.
Me gusta sentirme asi,
sentir que a pesar del paso de los años no pierdo las ganas de tí.
Me masturbo despacio,
imagino tu lengua jugueteando tibia con el punto exacto de mis ganas, tiemblo de nuevo abrazada al desbordado placer que me profesan tus recuerdos…
Me gustas,
me gusta tenerte, y en la más tibia ausencia imaginarte,
me gusta esperarte así: desnuda, dispuesta, húmeda, insaciable y en la postura correcta para ser embestida por tu enorme y rígida existencia…

Féminas...

Certezas…

Han pasado los días y la ausencia consciente sigue doliendo, duele más que ayer…

Ella… ella lo es todo para la armonía de mi existencia, pero… ha sacudido tan fuerte el árbol de mis lealtades, que lo he podado, me he alejado aún sabiendo que nunca le he traicionado, nunca le he mentido, nunca le he fallado…

Certezas que no tengo, certezas que me abalanzan contra la pared de una realidad incierta, apestada de normas y leyes inventadas por los más listos…

No tengo certeza de nada, sólo de mi inmenso amor por ella y de mi desazón sin su desubicada presencia…