Poesía

Pisando el cielo.

La sensualidad de los latidos que sobrepasan la imagen fija de su piel es penetrante,

su arte embelesa.

Entiendo poco de muchas cosas, pero su sensualidad es innegable,

atrajo el fervor de mi imaginario.

El poder de su mirada, sus gestos, la ambigüedad de sus motivos…

Piel de ébano, sutileza encandilada que motiva mi libido extasiada,

me apetece la miel que abraza los cabellos que sostienen su creación.

Amo el color de su piel, hermana ancestral de la mía.

He reconvertido su imagen en la motivación de estos versos, me lo había prometido.

Poderosa mujer.

Incandescente, indomable, diferente.

Imposible no pisar con el olor se su perfume el cielo…

Dueña de cada uno de sus gestos,

dominatriz de sus deseos, sumisión inteligente.

Gobernanta nata, exploradora de los fuegos de su propia carne.

Solo el roce de su mirada bastará para sanarnos…

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