MICRONOLATO

Desiderátum.

Tembloroso se acerca a ella, nunca ha podido contener los nervios que le sacuden como una maraca cuando está ante su presencia. Su diminuta cintura le pone, le pone mucho, y el contoneo de sus caderas parece sacudir su cabeza de un lado a otro al son de sus pasos. Los temblores no son producto del susto; son la excitación y el calor los que le hacen perder el control, bajo una tensión sexual que difícilmente puede ocultar. El olor cítrico del perfume que ella lleva puesto pentra su olfato esparciéndose a través de su boca, fijándose en sus papilas gustativas como una lapa, chupando fantasías que traduce a diario en un deseo que acumula organizadamente en su memoria, como si de ello dependiera su vida.

A la salida del trabajo atraviesa la puerta principal cogiendo una enorme bocanada de aire, que luego expulsa con arrepentimiento; porque después de haberla respirado cualquier pérdida de su escencia la considera un pecado. A las ocho de la noche en punto llega a casa, se lava las manos, y saca la comida que previamente ha distribuido en contenedores de vidrio. Esta noche en particular toca sopa, una sopa espesa con un trozo de carne casi cruda que de vuelta y vuelta acaba de quitar de la sartén. Termina de cenar, y ya sentado en el sofá, enciende la tele, da un repaso a las noticias, y llama a su madre por teléfono para saber cómo le ha ido el día. Cada segundo de su latir está marcado por un hacer sigiloso y delicadamente llevado a cabo; un ritual de vida algo frío, pero suyo al fín y al cabo. Después de la ducha, ya siendo casi las once de la noche, se mete en la cama, no sin antes abrir el cajón de la cómoda en el que guarda los calcetines por colores y temporada, para extraer un sobre ya arrugado por el trajinar. Saca de entre un par de hojas blancas del interior una fotografía; es ella, es Lola. La mujer que le hace temblar, pero no está sola; él también aparece en la maltratada impresión, es la de la pasada cena de empresa, en ella la abraza tímidamente mientras sonríe grande.

Después de cerrar el cajón, se mete totalmente desnudo debajo de las sábanas, sostiene la fotografía en su mano izquierda. Su mano derecha envuelve su pene en movimientos sutiles de arriba hacia abajo, y sus ojos se fijan en la imagen de Lola. El quejido empieza a hacerse estridente mientras balbucea frases de profundo sentimiento pasional: “me gustas Lola” “no dejes de besarme” “tu perfume me está volviendo loco” “Mírame fijamente” “te deseo, siempre te deseo, no hay un día en el que no necesite de tí” “te amo Lola” “muérdeme los labios”así, así, así…“Lola, Lola, Lola…

Las sacudidas a su miembro empoderado empiezan a ser más contundentes. La fotografía hecha pelotilla por la fuerza con la que la toma y eleva su puño, son la manifestación más diciente del placer que está sintiendo. Su glande en llamas brilla asemejándose a una fresa recién cosechada. Su respirar se acelera, se retuerce, muerde su mano, grita, se contrae; le cuesta mantener los ojos abiertos, llora, y en ello parece que se le fuera la vida; no aguanta más la presión, el corazón se le quiere salir del pecho, estalla, gime enorme. Se corre: “OHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH”

06:15 minutos de la mañana, suena el despetador; Edward está por empezar una nueva jornada. Debe darse prisa, hoy es día de inventario.

4 comentarios sobre “Desiderátum.

      1. un relato erótico debe mantenerte en pulsiòn de excitaciòn constante y creciente, que las palabras sean la munición de un deseo hondo y creciente. El final si está logrado, falta que el texto sea una unidad. Solo una opinión. Me gusta tu naturalidad.

        Le gusta a 1 persona

      2. Bienvenida sea tu opinión. Mis relatos son naturales, marco los tiempos como en la vida misma. En la constante natural de las cosas hay un preámbulo. Con excepción se va “a saco” aquí te pillo aquí te mato. Supongo que en alguno de mis relatos como en algunos de mis poemas esa precocidad, y ese pulsar constante del que hablas es explicito, pero en general me gustan los preámbulos que en ascenso abrazan la naturalidad de la prosa y las cosas se van dando. Yo sí veo la unidad en mis escritos, quizá el aprendizaje en el que me encuentro me enseñe otras cosas, o quizá no! Abrazos y gracias siempre. ❤️

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s