MICRONOLATO

Mantis.

Como una araña teje su tela, sentada en la penumbra a la espera de su “presa”. Es paciente, sabe que las prisas en cosas del amor no son buenas. Está acostumbrada a lidiar con los sentimientos. La primavera ha llegado a su vida, cada año por esta época pasa lo mismo. Abril condensa los anhelos en el punto justo de sus ganas; las rutas que llevan al ardor de su pecho están claramente marcadas desde el equinoccio, la nieve ha dejado su huella, aún hay barro, y los animalitos de su bosque emocional han dejado atrás el frío invierno. Su amante favorito está por llegar.

Como una cigüeña ha vuelto a reconstruir su nido, ese que abandona cuando el objeto de su deseo deja la ciudad atrayendo el frío invierno. Los charcos en los que remoja sus pies en la penumbra, absorben todo el sol del atardecer. Su espalda al aire libre, y sus piernas alargadas casi infinitas se exponen como en un prado soleado, para el deleite de quienes fijan su mirada en ella. Pero sus primaveras tienen dueño; Alfredo Dolstingein, un Alemán de 1.90 metros de estatura, en buena forma y millonario. Alfredo llega cada año por las misma fechas, para pasar un fin de semana con su dama de compañia favorita, se conocen desde hace tiempo y a diferencia de él, ella prefiere no ser llamada por su nombre; de la discreción en el trato depende su sustento, pero la realidad es que a Alfredo eso nunca le ha importado. La ha bautizado como “Mantis”; la describe como una mujer fuerte, seductora y asesina de deseos. Vuelve cada año en su búsqueda porque su piel no concibe la ausencia absoluta de su roce; se conocieron en un vuelo entre Frankfurt y Madrid, en el que ella era azafata. “Mantis” ama diferente y sin condiciones, es dueña absoluta de sus vida y con ella hace lo que se le da la gana. Ella sabe cómo besarle, y posturalmente le vuelve loco. Se asombra de que siga buscándola, es un hombre casado, y culturalmente menos festivo, y a pesar de su apariencia sexy, no arriesga más de lo necesario, pero ya es la octava primavera.

Él la intuye nada más se abre la puerta del ascensor del exclusivo edificio madrileño en donde se hospeda año tras año. “Mantis” sale a la luz casi desnuda, envuelta de cintura para abajo en un trozo de fina seda transparente, y lamiendo sus dedos que previamente ha impregnado de miel. Lo que sigue es algo que han ido perfeccionando a través del tiempo, cada encuentro se eleva a otro nivel. Inmediatamente después de ese primer avistamiento, el ritual de apareamiento empieza a configurarse en una sinfonía perfecta de latidos estridentes y ganas de roce. Él se arrodilla para desnudarla por completo, acariciarla, olerla y mordisquear su ombligo. El juego continúa en el salón del impecable ático, alfombrado por cientos de pétalos de rosa, todas para su “Mantis”. Se revuelcan mientras ella ejerce su papel de fémina dominante, arrastrándolo hasta alcanzar niveles insospechados de placer. Hace de su existencia una caja de sonidos que juntos suenan al dulce sabor de lo carnal. Poco a poco se van compenetrando, no hay rincón sin ser acariciado, no hay gemido fingido, no hay cabida a otra cosa que lo que les atañe. Y con la penetración empieza la danza final, ella lo enrolla entre sus piernas succionando de entre sus gritos de placer, más placer. Succionando hasta la última gota de su aliento, secando sus ríos antes desbordados, matando su necesidad. Llevándolo a un sueño tranquilo que es la puerta de entrada de otro otoño que espera paciente la llegada de la próxima primavera. Matando fulminante el calor de su sangre, mientras ella se aleja camino de una refrescante ducha para ahogar ese otro sentimiento del que no habla nunca…

4 comentarios sobre “Mantis.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s