Poesía

Poquedad.

Se ha acercado a la boca de su amada esperando una reacción de mutuo acuerdo, ese beso de despedida que como llave maestra, daría la última vuelta al cerrojo de la enorme puerta de cristal que les separará para siempre.

Atrás ha quedado la refriega de dos cuerpos que solían buscarse como cerdos que cavan la tierra en busca de la trufa más excelsa.

Ahora sólo arden las hogueras del hastío, y a pesar de desearse con locura, en sus ojos sólo hay lloro

es como si el azufre que sale de la cebolla atravesada por la fina hoja de un cuchillo asesino de añoranzas, se les hubiera posado sobre la cara.

Él se muerde la lengua para no sucumbir al verdadero sentimiento, y para no parecer menos hombre. Ella digiere lo que percibe como odio, tragándose las ganas de decirle que se quede a su vera para siempre a construir castillos de rosas, y a sembrar en los huertos del rey que ahora se han quedado en una promesa rota.

El amor ya no alcanza se dicen.

El amor ya no alcanza porque aun amándose como se aman, hay cosas que por encima de eso hacen que sus cuerpos temblorosos, den un paso al costado para regodearse en la pena, en el desgaste que produce no entender nada.

Sin embargo, un halo de gratitud se cuela como alma en pena para recordarles que el amor que han sentido ha sido genuino, que los sudores con los que solían embriagar las sábanas de sus aposentos eran de miel y de verdadero deseo.

Pero el amor ya no alcanza.

El amor se acaba, el amor como lo han conocido ha llegado a su fín, sólo queda embriagarse con el olor que se posa estridente sobre las sobras de sus sexos huérfanos de pasión.

Se dan la espalda como criaturas umbrosas, avergonzados de sí mismos, revolcándose en la triste realidad que los sumió en la eterna disputa de un mísero centavo, ese que les hacía falta para completar el peso de una libreta de ahorros mezquina…

8 comentarios sobre “Poquedad.

    1. Sí, es horrible tener que lidiar con ese sentimiento. Cuando escucho estas historias, y las traduzco en lenguaje poético, me cuesta no padecer. La realidad es dolorosa, pero es esa y no hay remedio. Yo me he sentido así, quizá por eso ha sido tan duro escribirlo.

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s