Poesía

¿Qué dedo me corto que no me duela?

¿Qué dedo me corto que no me duela?

Si la vida que mi corazón abraza es sincera

¿Qué dedo me corto que no me duela?

Si llevo su sangre y su pasión es mi pasión, si la quiero con locura, lo mio por ella es el más puro amor.

¿Qué dedo me corto que no me duela?

si a tí también te he querido, te quiero y te querré, y sólo tú y yo sabemos de lo que somos capaces, nunca te defraudé, y de tí no espero menos

Fuiste tú el primero en saber de mis andares, del motivo de la distancia de la cual son testigos los kilómetros de tierra, el aire y estos mares; los demás me importan poco.

Pero ella es de mi sangre, ha apagado mis incendios, ha auxiliado mis suicidios emocionales, y me ha visto crecer, igual que tú.

¿Qué dedo me corto que no me duela?

Si entre pecho y espalda llevo clavadas las cosas que nunca podré decir, no porque no pueda, sino porque se lo he prometido a mi madre, y no quiere ver a otro de sus hijos morir, porque se muere…

Los errores del pasado y la fuerza para no asumir lo que no me corresponde asumir, porque no me da la gana, porque no me sale del mismísimo agujero puerta de mis entrañas.

¿Qué dedo me corto que no me duela?

Si cuando pasan estas cosas por mis ríos corre sangre, y yo nunca he cambiado la lengua por un par de alpargatas,

a pesar de la ignominia, a pesar de las piedras encima de mi tejado, a pesar de mis culpas, a pesar de mi pasado

¿Qué dedo me corto que no me duela?

Si a los dos los quiero, con evidente diferencia, pero está claro que sin ustedes esta yo, la yo de ahora, la yo que es capaz de escribir estas letras no sería capaz de hilar ni una sola frase, y tampoco capaz de amar a cántaros que se desbordan y van a parar a al silencio de los mares

¿Qué dedo me corto que no me duela?

Se los pido por favor, por el coño de la cebolleta, dejen en paz a los espantos, seamos felices, y dejemos de creer en brujas.

¿Qué dedo me corto que no me duela?

Tendremos que aprender a soportar, a sopesar el pasado, a asumir nuestras pasiones, a morir por quienes amamos

A tí te quiero, y a ella más allá de la sangre, la amo, la amo de verdad y como dice la Esteban. “Yo, por ella mato”…

¿Qué dedo me corto que no me duela?

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