historias de fémina...

Pequeñas grandes cosas, parte de guerra III…

Hola tú:

Hace dos días que no te escribo, he recibido tus mensajes y me hace mucha ilusión saber que te mantienes optimista e intentando recobrar viejas costumbres que ni recordabas que tenías, lo único que te pido es que sean todas en positivo. El motivo de mi ausencia durante estas últimas horas ha sido el acopio, he estado juntando experiencias de confinamiento para no aburrirte con la misma carreta todos los días, empleando mi creatividad febril a fondo, sacando de mi alma detalles que nunca he compartido contigo para que rías y te animes un poco más.

No sé si alguna vez te he contado acerca de la pasión que siento por Chavela Vargas, hija adoptiva de México, una mujer con una experiencia de vida resiliente, llena de aventuras, aventuras que interpretaba con lo más profundo de sus entrañas, una mujer que nos ha dejado como herencia la práctica a plenitud de la palabra LIBERTAD. ¿Sabes?, Chavela era una enamorada del amor, era ante mis ojos una fémina bella, tenía una mirada profunda que alargaba los suspiros adornados con la picardía desbordada que se le escurría a mares, ayyyyyy Chavela!!!

He escogido a Chavela porque ella también vivió un confinamiento, uno aún más cruel que el nuestro, confinamiento del alma, del cuerpo, de la mente, un confinamiento triste y en el más absoluto abandono. Abandonada por sí misma, abandonada por la sociedad, abandonada y embutida en enormes barriles de tequila. Tequila para el despecho, tequila para la inspiración, tequila para el amor y tequila para su miseria. Chavela no permitía concesiones en su actuar alcohólico recalcitrante; en aquellos días tomaba y tomaba como si el mundo se fuera a acabar. Después de doce años en silencio, víctima de decisiones de un pasado aleccionador, esa mujer a la que muchos creían muerta volvió, regresó del abandono en el que los caminos de la vida la habían sumido, regresó temerosa de un mundo en el que “con pistola en mano” había reinado en días de antaño. Chavela regresaba con ganas de cantar, y sobretodo regresaba limpia de aquel viejo vicio; con una sobriedad firme, y bajo la mirada de los escépticos que la señalaban pensando que de aquella desgarrada vena capaz de hacer llorar a una tapia, no quedaba nada. Pero no! se habían equivocado, ella regresó distinta, haciendo migajas el sentimiento explícito en sus canciones, regresó habiendo amado profundamente, con su poncho de colores vestido de esperanza, ahondando en los silencios como si estuviera a punto de morir. Cada interpretación era la manifestación de experiencias propias de una mujer hecha entre hombres y en ocasiones más macha que muchos.

Como puedes darte cuenta Chavela me apasiona, la siento tan profundo que en momentos como hoy, escucharla supone lágrimas en mis ojos; lágrimas que traen consigo recuerdos de la infancia, días no tan lejanos en libertad, y sin miedo; días en los que la única preocupación era la de juguetear, comer y dormir. Pero te hablo de ella como ejemplo en este tiempo de profunda reflexión, porque estoy segura de que volveremos vestidos de fuego, regando semillas de empatía, cantando a Chavela, entonando la canción de la alegría, amando mucho más, purificados del ego que nos teníamos tan creído, guardando los detalles que antes veíamos sin valor, curtidos por la certeza de ninguna cosa, habiendo tirado lo que de nada nos sirve, abrazando con más fuerza. Seremos mujeres y hombres aún más resistentes, mujeres y hombres vivos, porque como dijo ella calzada en los zapatos de su berraca feminidad: “Es una bendición del cosmos haber nacido mujer, mi canto está dedicado a todas las mujeres del mundo, porque cuando eres de verdad te impones, cuesta mucho, pero al final te impones” . y yo le sumo a este cierto pensar:

Es una bendición ser parte de esta especie, porque con defectos y virtudes somos esto, somos los portadores del virus, somos los que en aislamiento mantenemos la esperanza, somos los que nos aplaudimos porque abrazarnos no podemos, somos lágrima, somos frustración, somos mentira, somos verdad, somos lo que somos y lo importante de todo es que: “a pesar de lo que somos, podemos aspirar a ser mejores” y como te he dicho antes: espero mantenerme lo suficientemente cuerda para escribirte mañana, para contarte más cosas y poder darte las gracias por hacer parte del pasado que ahora vislumbra un futuro más sólido y en el que quiero estés.

Hata mañana, te quiero. Con amor,

Quinny.

11 comentarios sobre “Pequeñas grandes cosas, parte de guerra III…

  1. Hace 8 años que nos dejó Chavela, de que dice la leyenda que cuando le cuestionaron por que decía ser mexicana si había nacido en Costa Rica, contesto “Los mexicanos nacemos donde nos da nuestra chingada gana”

    Por aquí van otras curiosas curiosidades curiosamente encontradas en el curioso ciberespacio:
    — Su verdadero nombre era María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano pero por rebelde decidió ponerse Chavela Vargas con ‘v’ para distinguirse de las demás Chabelas.

    —- Vino al mundo medio ciega, luego sufrió la polio hasta que un chamán la salvó, milagrosamente. El párroco de la iglesia adonde iba la llamó marimacho. Y ella, enfurecida, no volvió más. Y huyó a México, que siempre consideró su país.

    — A los 17 años decidió irse de Costa Rica, donde nació y poner rumbo a México, antes viajó a Cuba. En México, ante de dedicarse a cantar, fue trabajadora doméstica de una familia adinerada y más tarde, también vendió ropa de niños.

    —- A Chavela Vargas la descubrió José Alfredo Jiménez, uno de los mayores exponentes de música ranchera, en la avenida Insurgentes, en la ciudad de México, donde cantaba a cambio de unas monedas.

    — Chavela vivió por mucho tiempo en la casa de Frida Kahlo y Diego Rivera y según algunos de sus biógrafos tuvo un romance con la pintora mexicana.

    — Una anécdota poco conocida de Chavela fue aquella vez en que, tras la borrachera que tuvo en la boda de la célebre actriz estadounidense Elizabeth Taylor en Acapulco, terminó en los brazos de otra famosa histrión de la Meca del Cine, Ava Gardner.

    —- En su larga vida también formó lazos con Picasso, Pablo Neruda, Carlos Fuentes, Carlos Monsivais, Juan Rulfo, López Michelsen, Agustín Lara, Alfonso Camín, Nicolás Guillén, Juan Carlos del Valle y Gabriel García Márquez, con quien cenaba una vez al año en cualquier lugar del mundo donde se encontraran.

    — La cantante declaró que “Me he tomado cuarenta y cinco mil litros de tequila y os aseguro que todavía puedo donar mi hígado”.

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  2. Yay, having done the research this makes sense haha. I understand now, I was watching a video of a concert she did in Madrid 1993, which I guess would make her 74 and she still had it. Glad you are still safe and you have taught me something today. Beautiful tribute to her xxx

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      1. I am so glad and yes she was a remarkable woman. I love remarkable people, Hemingway is mine 😉 Keep fighting xx We are good here, just volunteered to work for National Health Service as I have no work at the moment, it is one way to get out of the house haha xxx

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