historias de fémina...

Pequeñas grandes cosas, parte de guerra I…

Hola tú:

Espero tengas un buen día, dentro de lo que cabe me alegro por tener la posibilidad de escribirte, aunque no nos veamos; si te confieso la verdad, he tenido tantos días para pensar, que me he dado cuenta de lo poco que nos conocemos, hemos dedicado tanto tiempo a cosas tan superfluas que lo verdaderamente importante se nos escurría a gritos por entre los dedos y nos hemos negado a escuchar. Quiero que sepas que llevo dos horas sentada al pie de la ventana del salón que da a la calle, esperando ver una sombra reflejada en el andén, he corrido las cortinas para que entre la luz, y para qué si ese alguien pasa, pueda verme y yo a su vez sonreirle y dedicarle un gesto amable de esos que tanto me gustan a mí, ya sabes que soy efusiva y que una sonrisa me da la vida.

Querid@ tú, el tiempo pasa tan lento que por instantes me siento anonadada, las paredes y yo parecemos una sóla cosa, a pesar del negro de mi piel ya no hay distingos, tenemos tanta confianza que me han pedido a madrazos que les dé una manito de pintura, que el vestido que llevan está hecho polvo, que están aburridas de vestir del mismo color; no entiendo cómo no me dí cuenta antes de lo sucias que están, les he prometido hacerlo cualquier día de esta semana, les hice saber que para mí ellas son importantes, que las valoro por darme cobijo y guarecerme de un exterior que hoy ejerce de nuestro enemigo sin comerlo ni beberlo. No sé adónde nos lleve esta situación. A mis casi 41 años no pensé ver el mundo girando en torno a un enemigo como este, un enemigo sin maldad, sin sentimientos, carente de cualquier tipo de emoción, y que por el contrario, a nosotros nos está enseñando a valorar lo verdaderamente importante: el abrazo de un amigo, el beso tierno de un amante, las sonrisas de los que nos rodean, la mancha en la pared, el comer en unidad, terminar de leer ese libro que dejamos a medias, el saludo del vecino, la receta familiar que se negaba a darte el punto, un abrazo, una caricia, la familia, los amigos…

Espero esto nos cambie para bien, espero poder mantenerme cuerda durante este encierro, lo suficientemente cuerda para mantener viva esta pasión que a pesar de todo en el fondo no me abandona, tengo hambre de besos y caricias, tengo ganas de miradas estridentes y de roce… espero mantenerme lo suficientemente cuerda para escribirte de nuevo mañana, contarte más cosas y poder darte las gracias por hacer parte del pasado que ahora vislumbra un futuro más sólido y en el que quiero estés.

Hata mañana, te quiero. Con amor,

Quinny.

16 comentarios sobre “Pequeñas grandes cosas, parte de guerra I…

  1. Muy elocuente carta y se agradece. Debemos tomar las cosas con calma y tratar de ser creativos (en mi caso) o bien aumentar la creatividad (en tu caso) sin pensar en lo que hay afuero, excepto para acudir por lo necesario, sin pensar en las horas que pasan y si pensar mucho que es una medida que puede salvarnos la vida o por lo menos darnos un buen susto, Acompañémonos a través de las letras, como ya tan atinadamente lo haces, de manera más intensa y, por qué no, hasta más íntima. Un gran abrazo y mucho ánimo

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  2. Ya lo han dicho de manera muy acertada quienes me preceden en los comentarios, solo puedo agregar que seguramente sea esta una manera (poco ortodoxa) de obligarnos (o enseñarnos) a “redimensionar” todo nuestro entorno y acercarnos mas a nosotros mismos y a nuestros semejantes…
    Nunca imaginé que me tocaría vivir algo así, en estos momentos la incertidumbre hace que el miedo se nos una en nuestra incipiente cuarentena y formemos un grupo de cuatro: ellos dos, mi sombra y yo…
    (Tom mi gato también está conmigo pero como buen “depredador” felino quizás sea el único sobreviviente)
    Amanecerá y veremos.
    Un abrazo a la distancia Quinny
    Paz y bien.
    Namaste.

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      1. Gracias por tus buenos deseos mi estimada amiga, gracias por estar y por hacerme más “transitable” esta travesía en un mar desconocido. Cuidate mucho.
        Un cariñoso abrazo desde la distancia.
        Paz y bien.
        Namaste.

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  3. Si algo nos va a dejar como enseñanza este virus, es valorar más nuestras vida. Valorar el amor de la familia y el de los amigos de verdad verdad. Ahora hay que apelar al sentido común para cumplir con las recomendaciones. Está en nosotros combatir con éxito a este enemigo. Tal como creo conocerte, tienes la entereza suficiente para salir adelante a pesar del confinamiento obligatorio. Solo resta esperar con fe y esperanza. Un gran abrazo y lo mejor para ti. Manuel

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  4. Lots of hugs and kisses, hope you stay sane enough for tomorrow x So far I am (personally) free from the terror, I can still go to work and have no symptoms, even managed a 30 mile bike ride early this morning, but someone is buying all the Red Wine in the shops 😦 Stay safe xxx

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  5. Quizás este sea uno de los momentos más importantes de nuestras vidas. Deberíamos salir de esta más fuertes y con más ganas de vivir. Tendríamos que sanear nuestras cabezas y nuestros corazones. Podríamos aprender esta lección. Deberíamos.
    Un abrazo, fuerza, ánimo y esperanza.

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