MICRONOLATO

Ausencia…

Con la ausencia de  Luz, volvió a buscarse, empacó una mochila, un tenderete, un libro, algo de fiambre y se fue río abajo.

Llegó al monte, conectó con un trozo de tierra e instaló su agotada existencia a la espera del llamado, ese que en el fondo le susurraba que descansara, ese que con ansias deseaba escuchar a gritos para caer rendido ante un profundo sueño, arrullado por los moscos, grillos, y demás animalitos, que, al sentirle cerca, hicieron un lecho tibio para abrazarlo y darle algo de consuelo, estaba muy roto.

Todo se compadeció de él, mientras su cuerpo sólo deseaba despojarse de la rabia que le estaba produciendo su recuerdo, esa rabia que estaba ahí para compadecerse ya no de sí mismo, sino de ella. Tiene la conciencia tranquila, luchó por ella, buscó comprenderla, pero eso del entendimiento se volvió una guarrada parecida a las balas de paintball que tanto le gustaba ir a disparar con sus amigos, esos mismos amigos con los que celebraba dándose besos apasionados, para después restregárselo en la cara, provocándole celos. Era un hombre emocionalmente maltratado, aferrado a ese comportamiento porque a veces el verdugo se disfraza de amor, y a pesar de lo evidente preferimos creernos la mentira pensando que se vive mejor.

 “No soy un ser perfecto, he fallado tantas veces, y tantas veces lo he reconocido, he llorado, he gritado he maldecido, te he amado y al final, casi odiando esto, he decidido no seguir fingiendo un amor que quizá mal entendí, un amor plagado de reproches y de falsas esperanzas. Me volví un adicto a protegerte, celoso y maniático a veces, no me daba cuenta de que me manipulabas suciamente para después reírte de mí a puerta cerrada con tus confidentes. Te pido de corazón y sin casi rencores que te vayas de mí. Vete y no vuelvas ni a mencionar mi nombre, de esto queda una mascota en orfandad, y mis ganas de nada más que tu ausencia. Me quedan de experiencia mil intentos fallidos, mil conversaciones a la luz de la luna, mil esperanzas perdidas, tu encanto del principio y tu inteligencia mal empleada, también un par de viajes juntos, tu paseo con ese otro por Europa, y mi absurda resiliencia.

Ahora que no me necesitas, ahora que te bastas por ti misma, ahora que por fin he dejado de ser algo para ti, intentaré que dejes de serlo para mí, espero empaques tus chantajes, tus mentiras y tu amor interesado, porque si te vuelve a ir mal en la vida, ya habré cambiado la cerradura de mi casa, de mi corazón y de mi alma para siempre. Ahh, no te olvides del cuchillo con el que has amenazado con cortarte las venas, ese que te he arrebatado a empujones, el verdugo cómplice con el que no te cansaste de romperme el corazón y hacer que me rindiera de nuevo ante una actuación de magistral crueldad. Fuiste mi Luz, fuiste mi anhelo, fuiste mi abrazo y mi esperanza, aun sabiendo lo que realmente eras, quise salvarte de algo que ya no tenía remedio ni salvación posible. Para siempre adiós Luz” le escribió en una carta que al salir le dejó pegada al frigorífico.

Ese hombre le había dado todo de él, mientras ella hacia uso de sus fantasmas para que atacaran su humanidad, y sintiera lástima. Se apartó de sí mismo dándole hasta lo que no tenía. Justo lo que no tenía le llevó un par de veces a la calle a buscar refugio en brazos de otras ganas, de otros besos, de otro vaho, del que con certeza hoy no recuerda ni su nombre. Guarecía las ganas rabiosas de contacto, porque ella y su egoísmo le dijeron a la cara, que preferían a otro porque él no era suficiente, aun así, recogió su ego de hombre, lo remendó, lo colgó en un rincón del armario y se lo fue poniendo a ratos, sólo a ratos.

Pero en medio de la nada fresca, de la nada verde, de la nada oscura y rabiosa, dejó lo último que de ella le quedaba, se desprendió de su olor y de esas ganas y en medio de esa ausencia perfumada, despertó ante su evidente miseria, abrió los ojos y lloró hasta quedar inmóvil.

PD: Para un amigo, ese que confiando en mí compartió una historia de amor, de esas que duelen hondo, y te hacen más humano. He tomado lo que perciben mis entrañas y lo he convertido en otro de mis hijos, un relato que divaga entre las sensaciones de ser amiga de un ser humano imperfecto al que amo profundamente, al que he amado de tantas maneras, y que ya es casi imposible dejar ir. Un ser capaz de reconocer sus errores y afrontarlos, aunque le cueste el alto precio del amor de su vida. Love you Eye Soup. I decided to use your beautiful pic. Obviously without the female London spy… 

 

7 comentarios sobre “Ausencia…

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