Poesía

Halo…

Con su presencia todo es equilibrio…

Llega una extraña paz

Mi cuerpo se calma

Se va la ansiedad y el desasosiego se transforma en  estridente energía …

Con su presencia, es inevitable sentir ese halo de sutil protección, que a veces mi miedo no comprende, o no comprende mi miedo…

El hombre de estas letras, se ha pasado tres pueblos, si tomo la ternura en la medida ordinaria de mi hablar callejero…

El hombre de estas letras se hace grande en años, pero su cuerpo corazón y mente me superan de reversa en años…

El hombre de estas letras, suspira pausadamente, mientras escucha incansable las plañideras de mi existir revolucionario, a veces carnal, a veces pasional, a veces dulce, a veces tierno, a veces, a veces, a veces…

El hombre al que deseo se apodera de mis días

Se apodera de mis noches…

Se apodera de mi despertar, de mi imperfección y de mi risa a gritos…

Se apodera de mi andar…

Se apodera de mis ganas, del calor de mi bajo vientre, de la sequedad de mi boca, de mi frio, de mi esperanza, de mi pasión, de mi amor…

El hombre de estas letras eres tú… FEM.

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