Poesía

Bacanal.

Lo quiero todo contigo.

Sexo, vino, lascivia y descontrol…

Te quiero mío,

Te anhelo mío…

Siembra en mis prados fértiles la semilla de tu sexo  exacerbado que empieza a provocarme los más crueles espasmos…

Riega mi campo para refrescar la cosecha que ya  atrae a las moscas…

La miel empieza a derramarse y no hay cántaro que la sostenga…

 

MICRONOVELA

LA CASA DE LAS CITAS A CIEGAS. PARTE IX.

MIRÁNDOSE A LOS OJOS…

Lucila reposaba en el salón de la Mansión Moretti, cuando sonó el timbre, se apresuró a abrir la puerta, sin percatarse de que su madre venía acompañada de Tomás Silvestry… Segundos después, y consciente de ello, no pudo soportar el peso de las lágrimas que empezaron a escurrirse por sus mejillas, ese acto de sensilbilidad que emanaba desde la inmovilidad de su cuerpo, hizo que el joven se abalanzara sobre ella, regalándole el más noble y cariñoso abrazo. Lloraron juntos, se estrujaban como si lo hubieran hecho antes, como si se conocieran de toda la vida y de repente algo les   separase para de nuevo premiarles con la presencia mutua, de un sentimiento que ninguno de los dos sabía que podía sentir. Y llegó el beso, el tan anhelado beso del reencuentro con eso que todos cremos haber sentido alguna vez en la vida.  Era amor, el beso más largo que se habían dado en toda su vida. Ni Lucía fue capaz de preveer  lo que ese beso desató en ella, a pesar de haber besado tantas bocas y haber sido poseída un milón de veces… Flotaba, volaba como una pluma al viento, envuelta en la pasión que Tomás, le estaba haciendo sentir. Por primera vez en la vida, estos dos seres  se habían despojado de cualquier cosa que les cohibiera, de cualquier sufrimiento agreste. Ese dolor era diferente, ese dolor se dejaba querer,  ese dolor había movido cielo y tierra para reencontrar a dos extraños en nombre de lo que claramente era intenso y casi sin nombre.

Mariana, ordenó al personal de servicio a tomarse el día libre. La decisón de dejarles solos era justa y necesaria. Lucila y Tomás, desaparecieron entre el vaho de los ventanales de aquella habitacíon.  Ese día, el miedo salió despavorido, mutando en pasión desenfrenada, llenó sus venas de sangre, el latido de sus corazones sobrepasaba las paredes de lo conocido. Se amaron tan profundo que por instantes lograron habitar el uno dentro del otro. Se exploraron, contaron pecas, avistaron estrellas fugaces, cenaron besos tibios y de postre la miel de sus almas.  Por primera vez habían hecho el amor, y mojar las sábanas se había convertido en algo literal…

Sus cuerpos dejaron el vacío de la vida que recordaban. No había cabida para otro recuerdo más allá del de haberse poseido… Mirándose a los ojos.

 

Poesía

Narciso desvalido…

No me esperes..

No me esperes esta noche, ni mañana, ni pasado, ni en una semana, ni tampoco en un mes…

No me mires asi… No me hagas sentir culpable cuando fuiste tú quien me dió motivos…

Te dejo por un rato largo.  No sé de cuánto al cambio del tiempo será eso…Ya sabes que los números no son lo mio…

Aún asi, me voy a cazar moscas, a contar mariposas, a cabalgar caballos imaginarios y a hacerme pajazos mentales en soledad o en compañía de otro…

Quiero ir a la playa que a tí no te gusta, a tomarme una cerveza, que a ti tampoco te gusta, tampoco te gusta el pollo frito, ni las patatas con salsa por lo de tu desgastado riñón. No comes chocolate porque te rechinan los dientes y nunca desde aquella primera vez hemos podido volver al cine…

Quiero ir cogida de la mano y mostrar los pechos al sol, y, debo hacerlo antes de envejecer del todo…

Debes comprender que ya no funciona, y que a pesar del buen sexo, no es todo lo que necesitamos tu y yo…

No sé cómo, cuándo ni dónde anidarán mis sueños juveniles, pero… Necesito aire. Necesito alejarme un tiempo de ti y de los fantasmas que anidan desde hace un par de años en tu peluda y autoritaria cabeza..

Eres un narcicista de cojones, pero conmigo ya no funcionan tus convenientes perdones..

No quiero que llores, sabes que mi amor por ti es infinito, que a pesar de que me estés matando no puedo dejarte del todo, pero ya he empacado la maleta, he sacado el coraje desde lo profundo de mis tripas y me voy… !No hay vuelta atrás¡

¿Por qué no te alegras?.

Me has echado de tu lado tantas veces, que gracias a eso, se me ha  olvidado contar, y pienso que todo es infinito como el dolor que siento ahora…

¿Por qué no te alegras?…

Han pasado siete años y después del segundo me has tratado como si fuera de tu propiedad… como un mueble, y yo, que desde siempre me he dejado camelar por ti, y me perdí entre las montañas gélidas de nuestro loco amor…

Debo confesarte que lo único que aliviaba mis penas era cuando hacíamos el amor…Porque de todo serás, pero fingir, fingir no puedes. Lo sé, porque te conozco, y… Todo lo que a mi sabe te gusta. Sé, que me echarás de menos, que llorarás y te darás contra las paredes. Pero ya está hecho… Me voy, y mi retorno no tiene horario ni fecha en el calendario…

No se te olvide:

Limpiar cada día la moqueta, cerrar la puerta trasera para que no entre el perro, mantener las luces apagadas para que refresque en verano, y bajar los mosquiteros, porque desde luego, así nadie puede dormir. Ahhh… Las pastillas de la ansiedad selectiva, como la que ahora te está dando, están en el cajón rojo de la cocina. ahí encontrará de todo…

Te dejo comida preparada para un par de dias, y recuerda que al encender la cocina debes tener cuidado con la llama que quema… Hay mercadillo cada martes, la verdura es más fresca, y sobre todo más ¡BARATA!

 

Adiós mi narciso desvalido… Adiós.

TE AMO…

 

Poesía

!SI¡

 

Hola, cómo te va. He recibido tu carta, pensé que sería mas espesa, había demasiado papel…

¿Que si te he pensado..?:  Me lo preguntas como si no lo supieras, como si no lo entendieras. ¿A caso no te das cuenta de cómo te miro?, ¿no te das cuenta de cómo te hablo? Tendrías que ser un tonto para no darte cuenta que desde el instante mismo en el que has aparecido, las cosas han cambiado. Me he empoderado de cada una de las palabras que te digo, para no dejar de ser tan clara como quiero ser. Te pienso en la rutina de los días que se van imaginándote en la faceta de amante fiel y obsesionado con mi sexo. Imagino tus amaneceres cálidos buscando lo que crees se te ha perdido, eso que tengo yo, que tienes tú, y que tanto nos gusta a los dos. He sido tan osada de invitarte a una copa de vino sin siquiera saber si te apetecía… Repaso lo que dices manteniendo  la calma para ver qué hay oculto detrás de tanta sensación bonita.

¿sabes una cosa?: Me causas tanta ternura que podría amamantarme de tus besos sin morir de hambre.. Pero también podría tenerte pegado a mis pechos jadeando de ganas y deseando más de ti. La eternidad se ha perpetuado en las palabras bonitas a las que no estoy acostumbrada, porque me sonrojan y me dan miedo. Prefiero decir las cosas en verso y de manera explícita. Me cuesta ponerle dulce a lo que ya es de por sí azucarado… También te cuento que he tenido un sueño húmedo contigo, demasiado para ser la primera vez, me mecias entre tus brazos mientras mi sexo se escurría ante la mirada atenta de tus ojos negros. Esos ojos que no sé muy bien que dicen, porque todavía no los he podido leer tan bien como quisiera…

Por otra parte quiero que sepas que me gustan tus mechones blancos, y tus gestos gruesos en la cara. Denota que piensas mucho antes de decir las cosas. No soy una conquista fácil, hay cosas que no me entran  exactamente por los ojos… Tampoco por ahí… !No seas tan mal pensado¡… Hay cosas que me gustan más de forma que de fondo, pero al parecer, tienes de las dos… Ese eres tú… Espero que te gusten las verdades completas, las miradas que hablan, los besos húmedos y el cantar de los pájaros de mi loca cabeza…

Gracias por escribir¡. Me encantó reponder a tu sigilosa pregunta..

PD: Te pienso, aún cuando te estoy pensando…

 

Poesía

ÉL…

 

Espontánea y casi cuerda, así se define la mujer que descubre desde su interior la razón para escribir versos de pasión al viento, aunque no sople… Y, de nuevo él, con otra cara, con otro cuerpo, con sensaciones más profundas  que aparecen vestidas con una jerga distinta y casi a la medida de sus peticiones… Le pide que recite versos de los que endulzan su hombría, haciendo explotar sus sentidos… Ella, se motiva  al escuchar atentamente cómo masturba hasta su conciencia, iluminado por todo lo lascsivo que sale de su boca, mientras  jadea en busca de la absolución de su condena inmediata…

Ella, herguida y decidida, se incorpora de la cama en dónde reposan sus afanes, se sienta a la mesa de descargos casi desnuda y declara ante una hoja en blanco para poder ser exculpada por desear a un extraño, un extraño que le dice cosas que al parecer  sabe que ella quiere escuchar. Ha deseado a un hombre con el que apenas ha cruzado palabra, más allá de lo inteligente y profundas que hayan podido ser.  Su gusto por los números le hace pensar que él, calcula muy bien cómo, cuándo y por qué  se lo dice, se siente aludida, perfecta y decidida, pero todo es una trampa del encomiable destino… No se corta ni un pelo, porque ella es asi. Es tan ella que no puede evitar explotar en la cara de quien sea tal y como es, derrochando el color de sus razones, eso es lo suyo. Ella, no conoce la verguenza, hace mucho la dejó enterrada debajo de la necesidad de la que fue presa en el pasado, dice la verdad y no oculta alegria, llanto o pereza. A ella, le gusta algo de él, lo intuye fuerte, atractivo e idóneo para invitarlo a una copa y desbocar a su manada presa de estrictos comparendos desprendidos de la “moralidad” de sus ideas…

Le gusta, Le gusta en cuanto dice algo inteligente que pueda  motivar lo que lleva atrapado dentro. En su presencia, todo fluye extrañamente… Sus peticiones encaminadas a motivar a su mejor amigo, le garantizan conscentimiento, plenitud  e intimidad con él mismo, y, a ella, le gusta tenerle atento para en contraprestación de sus nutridos versos, poder escuchar cómo con  su mano se deshace de las erecciones que ella le provoca con el frescor de un par de letras juntas… Él, se derrite como un polo en un verano de 40 grados a la sombra de un frondoso arbol de hojas verdes. Se esconde en la intimidad de sus aposentos para no ser intuído y de la mano de una extraña, poder dar a luz…

Poesía

Copulando

 

Copulando… A todas horas uno encima del otro, con esa nacesidad mal entendida por los otros, copulando en libertad. Son como perros en celo, oliéndose y comiéndose a trozos. Todo lo solucionan en la cama o dónde mejor se acomode la incontinencia de su sexo. Él, robusto y entendido de las artes marciales, ella, ejecutiva en constante movimiento, de aquí para allá, de allá para acá. El desayuno posterior a una erección bien atendida es el pan de cada día, y la tinta roja con la que reescriben a diario sus amaneceres. Sonríen, hablan de ello y descubren poco a poco cómo poderse complacer. Se desviven el uno por el otro, prefieren lo infinito del amor. El sudor se lava pero la sangre mancha. 

Son dos apasionados de su sexo siempre dispuesto.. Materializándose en posesión, roces, besos, abrazos y el más excelso goce. No importa el calor o el frío, se aman y ni ellos mismos saben cuánto durará el para siempre que a diario se recitan. La pausa llega con ella tres días al mes, en los que él la contempla al dormir, mientras crece en su existir el cómo vivirla, el cómo tocarla, el cómo hacerla gemir y suplicar felicidad…

Una felicidad que emanan dos cuerpos al unísono que prefieren hacer el amor y no la guerra…

By: Me

 

Poesía

Cuando ya no te desee…

Mi cuerpo tiene memoria…

Cuando ya no te desee se habrán marchitado todas las flores de nuestro jardín, aquellas flores que juntos sembramos habrán perdido del todo su color. Los días dejarán de ser grises, quizá… Cuando ya no te desee. Mis pechos erguidos habrán sucumbido ante la despedida de tu recuerdo y volverán a la timidez producto de tu engaño… Mis ojos ya no albergarán la esperanza de aquellos días en los que esperaba fuera viernes para verte y deshacerme entre tus tupidas manos. Mi sexo volverá a la languidez de días y noches, de verano intenso, de querer y no querer por miedo, del compararte con tantos otros a los que no miro a los ojos…

Cuando ya no te desee, tendré que volver a empezar, intentaré con otras manos, con otro cuerpo, con otra boca, tal vez no tan dulce como el veneno de la tuya…

Cuando ya no te desee, habré muerto y vuelto a nacer en este cuerpo con memoria eterna de lo que un orgasmo prolongado y deseado, puede llegar a hacer si te acostumbras y de repente entre balas se aleja…

Ésto ha sido una guerra, intentamos una tregua y todo se fue al garete. Yo no cedo, tú no cedes. No hay más que hablar. Ni sexo, ni perdón ni leches… Sólo espero con paciencia desquitarme, para brindar con vino tinto, cigarrillo y nueces, ese día…cuando ya no te desee…